UN CLASICO MALDITO
Por Gustavo J. Castagna
Honky Tonk Man no se estrenó en Argentina y en Estados Unidos fue un fracaso. Es la novena película dirigida por Clint Eastwood, filmada hace casi treinta años y todavía lejos del momento en que el cineasta y actor levantara su único Oscar por Los imperdonables (1992). La triste historia del músico Red Stovall (el mismo Clint, claro) se concibió entre Firefox (1981), un exceso de patoterismo patriótico reaganiano e Impacto fulminante (1983), la única película en la que Eastwood se colocó detrás de las cámaras para autofilmar su personaje célebre, el incorruptible y violento policía Harry Callahan, Dirty Harry o Harry, El sucio para los fanáticos.
Pues bien, cabría preguntarse por qué una película tan personal, clásica en su tratamiento narrativo, muy bien actuada y con una sutil reconstrucción de los años de la Depresión Económica fue pasada por alto. Más de una vez se afirmó Eastwood cineasta –y estoy en total acuerdo- es el último representante de una tradición conceptual clásica, el heredero afortunado, el cineasta crepuscular de un sistema narrativo que representó al Hollywood de tres décadas. Y Honky Tonk Man, en este punto, parece un testamento cinematográfico de aquella manera de hacer y construir películas. Más aun, el borracho y tuberculoso Stovall sabe que tiene poco tiempo de vida pero su obsesión por grabar unos temas en el mítico festival o, por lo menos, concurrir a la ciudad-triunfo de Nashville, la catedral de la música country, vale más que un montón de toses que presagian los vómitos de sangre. Pero Eastwood director no da lugar a una película lacrimógena pero sí emotiva, no le deja espacio al golpe bajo pero sí al llanto sincero a través de la relación entre ese destartalado tío y su sobrino, que encarna Kyle Eastwood, el hijo de Clint que hoy tiene más de cuarenta años y que se dedica a la música. Como aquel maduro y hoy viejo Eastwood, que ya tiene 81 y sigue filmando con la energía de un joven que encontró en el cine su lugar para transmitir un pensamiento, una filosofía, una visión del mundo personal.
Esa mirada de Eastwood sobre un mundo determinado ausculta los años de la declinación económica de Estados Unidos, mostrando un país que solo sobrevive el día a día y que aun no había recibido las directivas del presidente Roosevelt que abogaría por la resurrección y reconstrucción económica. Por eso, Stovall decide emprender un viaje, que será el último de su vida, explorando las carreteras de tierra a la búsqueda de un sueño que el personaje ya creía perdido. O que, es ese país y en ese momento, el que ya veía que los sueños habían pasado a mejor vida. Honky Tonk Man, en ese sentido, es la (a)puesta al abismo de un director construyendo un personaje de ficción, pero también, diseccionando a un contexto que ya no creía en los milagros económicos que provenían de Wall Street. De allí que la película no expresa tristeza, sino melancolía, no refleja el triunfo de un macroeconomía de un país, sino la pequeña victoria ética de un individuo por no traicionar sus ideales.
Clint Eastwood ya superó las 30 películas como director y desde hace tiempo viene dejando su testamento como cineasta. Una filmografía con picos altísimos, buenos films, títulos menores y algunos olvidables. En medio de esa obra tardíamente admirada por muchos, se erige Honky Tonk Man como el gran fracaso de la vida del director, actor, compositor y músico. Si no me creen esto último, escuchen la voz de Clint Eastwood con el hermoso tema central de la película. Y va la letra como bonus track de esta nota:
And I’ve never felt me feel quite so bad,
And I know we both feel that we have been had,
Well I guess they were just not that strong.
So I lost my woman and you lost your man,
And who knows who’s right or who’s wrong,
But I’ve got my guitar and I’ve got a plan,
Throw your arms ’round this honky tonk man!
Throw your arms ’round this honky tonk man,
And we’ll get through this night the best way we can!
It’s the best ol’ pain killer since hurtin’ began,
Throw your arms ’round this honky tonk man!
I miss that woman, you miss him too,
There’s not a hell of a lot we can do,
But cling to each other ’till the hurtin’ is through,
But the hurt can only last just so long.
You’ll be my woman, I’ll be your man,
Even if just for a while,
I’ve still got my guitar and I’ve got a plan,
Throw your arms ’round this honky tonk man!
Throw your arms ’round this honky tonk man,
And we’ll get through this night the best way we can!
It’s the best ol’ pain killer since hurtin’ began,
Throw your arms ’round this honky tonk man!
Throw your arms ’round this honky tonk man!
