26 DE ABRIL – SEMINARIO SOBRE CINE DE GÉNERO EN EL CIC – 10 FILMS ANTOLÓGICOS DE TERROR – “EL BEBÉ DE ROSEMARY” DE ROMAN POLANSKI.

DIOS HA MUERTO…
Por Gustavo J. Castagna
Algunas razones por las que EL BEBÉ DE ROSEMARY sigue siendo una obra maestra.

5-SEMINARIO Película A3 EL bebe de rosemary - CIC BLOG

1.Porque se trata de una de las grandes películas de la historia del cine que marcó un antes y un después, un corto violento y certero como el filo del cuchillo que tiene Rosemary al acercarse a la cuna negra para ver por primera vez a su bebé que llora y llora. EL BEBÉ DE ROSEMARY, estrenada en 1968, es decir, a casi ¡50 AÑOS!, sigue siendo un film moderno y clásico, experimental y narrativo, excelso en su trabajo con el fuera de campo, con el off que oprime e intranquiliza, con esas voces detrás de las paredes que pertenecen a un pasado. ¿A un pasado?

2.Porque catapultó a la fama al autor (Ira Levin) de la obra original (La semilla del diablo) y construyó para la memoria del cine dos horas de terror satánico que no se ve pero se intuye, que no se observa pero se percibe, que no se presenta en primer plano pero se palpa, se roza, se inmiscuye en la privacidad de Rosemary y Guy, esa joven pareja feliz que se hospeda en el hermoso y amplio departamento neoyorquino.

3.Porque su genial director Roman Polanski alcanzaría una de sus cimas como creador junto a otros títulos anteriores y posteriores: Cul de Sac, El cuchillo bajo el agua, Repulsión, El inquilino, Barrio Chino, Perversa lunade hiel, o a través de films más discutibles pero importantes: La danza de los vampiros, El escritor oculto, Búsqueda frenética, Macbeth, dentro de una trayectoria de más de medio siglo que agrupa obras maestras, relevantes, olvidables y descartables. Pero el pack estético de Repulsión, El bebé de Rosemary y El inquilino, que se expresa a través del miedo al miedo y de aquello que va cobrando interés a medida que transcurren los relatos, hasta estos días y para siempre, conforman una trilogía extraordinaria y un terceto de títulos imbatibles no solo para su director.

4.Porque desde el comienzo de la película se establece el gran engaño: como si se tratara de una historia de amor entre dos jóvenes, la puesta en escena converge hacia la placidez y la felicidad de Rosemary y Guy. Clima que seguirá cuando se incorporen a sus vidas los simpáticos y excéntricos ancianos, vecinos de los jóvenes, inusitadamente felices y chochos de la vida al enterarse del embarazo de Rosemary.

5.Porque Mia Farrow, eterna Rosemary, quien venía de componer un excelente personaje en Ceremonia secreta de Losey, pasaría a la memoria del cine por este papel. Junto a ella, John Cassavetes como Guy, cobrando buena guita para terminar la posproducción de Faces, uno de sus memorables títulos como director. Y claro, Sidney Blackmer y Ruth Gordon, esos señores “grandes” de vestimentas chillonas; él con esa voz grave y ceremonial; ella con su piel arrugada, agachadita, chiquita en comparación con su esposo, dispuesta a cuidar el embarazo de la vecina con un particular té. Pobre Rosemary. Ah, y ni hablar cuando aparece Ralph Bellamy como el doctor Sapirstein. Un especialista en lo suyo…

6. Porque El bebé de Rosemary describe una historia con un final particular que transcurre en el paisaje más protector posible, es decir, una gran ciudad como Nueva York, un centro comercial y económico, una geografía ruidosa y feliz en donde el embarazo de la protagonista se convertirá en un vía crucis….

7.Porque la película, dentro de un tono trágico que se irá conformando en la última media hora, jamás omite sus zonas graciosas, sus personajes desbordantes de alegría, sus extrañas sensaciones de que el nacimiento del hijo de Rosemary y Guy no será custodiado por gente con capuchas o por personajes histéricos que gritan su alegría por la llegada del Mal. Todo lo contrario: se trata de gente común y corriente, abuelas y abuelos que saben qué misión tienen que cumplir en este mundo. Y vaya si lo hacen bien, sin perder un ápice de humor.

8.Porque cuando se cumpla el centenario del estreno de El bebé de Rosemary, si el cine y el mundo siguen existiendo, se harán los correspondientes festejos y homenajes. Eso sí: no me pregunten quién dirá las palabras principales. Aunque tal vez se encargue el hijo de Rosemary, entonando la canción de cuna que le canta su mamá al final de la película.

 

 

 

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