ENTREVISTA A LA ARTISTA MARIA LAURA VERDINELLI SOBRE “ANTERIOR A LA FORMA” CON CURADURÍA DE CARINA BORGOGNO ALUMNA DE LA CARRERA DE CURADURIA Y GESTION CULTURAL.

Exposición: Anterior a la forma – Artista: María Laura Verdinelli

Quizás una de las primeras características de las obras de María Laura Verdinelli, es que conforman grandes enigmas. Cuando comenzamos juntas a trabajar en el proyecto Improntas Creativas hace más de cinco meses, pudimos experimentar – cada una desde su lugar- que la obra  se comenzaba a abrir, emergían nuevas manifestaciones formales ocultas y por momentos los pensamientos opuestos dejaban de ser excluyentes. Fuimos siendo intervenidas por su propia creación en este proceso reflexivo que se da entre  una artista y una curadora.

El arte era completamente autónomo. La obra, nos hablaba y nos decía  en ínfimas dosis de susurros por donde debíamos indagar, que debíamos dejar para otro instante y cuando revisitarla para incluirla.

Durante largas jornadas de encuentro y conocimiento descubrí a una artista que incursiona en territorios ajenos. Se abre a la alteridad y fusiona discursos. A veces pide prestado otros modos de expresión. Así, con una refinada sutileza,  se modela, uniéndose a muchos, se constituye.

Anterior a la forma es visitar el mundo de los símbolos, del signo, del gesto y de la huella.  Verdinelli nos deja indicios, “migas de pan” para que nos aventuremos en un intento frustrado de comprender la humanidad.

Así, lejos de las certezas, amplias en sentido, descubriendo aspectos inauditos del mundo, Verdinelli  expresa respuestas deseosas de completud. Por eso este texto curatorial adquiere una forma diferente, sólo incluye esta pequeña introducción para dar entrada a una selección de diálogos que mantuvimos  durante el proceso creativo de Anterior a la forma.

CB -Cuando aparece la idea de trabajar con la historia de vida, dentro de la muestra, surgen fotografías de un libro- álbum en construcción. ¿Cómo fue que surgió esa idea, que luego se suma a la expo en Quema la nave?

MLV-Las fotos habían sido rescatadas cuando empecé a ir al taller de fotolibros  y después del primer encuentro que se charló de abordar el tema de la identidad, yo elegí encararla desde la construcción genealógica. Alguna que otra vez había sentido que todo lo que fui reconstruyendo investigando y buscando si se quiere desde lo transgeneracional, el árbol genealógico y todos esos enfoques, iba a salir o a mutar en alguna obra. De todas formas en el inicio de ese trabajo -que termina siendo la edición de fotos de ese primer momento de la muestra, o “la metáfora genealógica” como lo nombré en algún lado durante el proceso- no pensaba hablar de mi historia o de algo puntual de esa búsqueda, sino de los encuentros a los que me llevó, un poco explorando esos sentidos desde la imagen y desde mi obrar. El arte lo pienso como metáfora, ahí es donde me quiero quedar.

CB- ¿Qué hay antes de la forma? 

MLV–   El silencio anterior a la forma

             La totalidad antes de la forma

             El vacío

             Lo pleno

            Todo lo que es, es lo anterior a la forma

No sé si tengo una respuesta por la que elegimos esa frase, pero es muy acertada. Nuestra mente forma- deforma- transforma sin cesar, es una dialéctica. El pensamiento es forma. Un juego que no termina nunca desde adentro. El silencio de las formas es la salida.

 

CB-¿Creés que tu obra es un constante proceso de indagación sobre temas que te apasionan, te atrapan, te encuentran o te buscan?

MLV-¡Me buscan y me encuentran! (risas) Si…se mezclan…Rescato una curiosidad innata.  Aprendí a escucharla y a respetarla también, a no desatenderla. Lo que te está llamando la atención tiene algo para dar. Es seguir el impulso. Creo que uno pone la atención porque te apasiona o por esa curiosidad que no sabés de donde viene o para qué lo haces y ahí es donde “algo” te encuentra. Ahí se habilita. Algo te llega.

Me siento cómoda pensando en que no tengo idea de porqué sucede….dejar algo siempre ahí…en encuentro de cosas azarosas, casualidades, sincronías, se puede nombrar de muchas formas. Se trata de un diálogo con lo desconocido y sin pensar en que tiene un fin determinado o que es para algo, simplemente llega mueve algo y viene otra cosa y así sin parar. Me detengo también, pero confluye. Se me viene a la mente esa palabra: confluencia.

 

CB-¿Qué lugar ocupa el dispositivo que da origen a tus fotografías? Yo siento que todo el tiempo lo estás desafiando, mejor dicho “burlando”, te reís del aparato y hacés “lo que te viene en gana”, ¿hay algo de eso?

MLV- Si, hay mucho de eso. Me acerco a la fotografía sin búsqueda fotográfica si se quiere, sin buscar conocimientos fotográficos. Es más, yo siento que no me interesa nada de la fotografía, o solo eso, ver ese proceso de generar imágenes de una forma más propia, entenderlo a mi forma, desde mi uso, desde mi construcción. En mi práctica el dispositivo fue cambiando, pero eso se mantiene. En definitiva si la cámara es el ojo, me pregunto todo el tiempo ¿Cómo mira mi ojo? Algo así. Pensé mucho en su momento sobre este acercamiento a lo fotográfico  y es un tema que me interesa, me cuestiona.

Hago lo que me da la gana, o bien dejo que se haga lo que a la herramienta le da ganas y ahí quizás hay una burla si se quiere llamar así. Siempre me pareció como muy “controlado” eso de la imagen fotográfica, hasta muy aburrido también. Para mi despliega la riqueza cuando meto la cámara en algo y hace lo que hace, cuando hay azar, cuando hay imprevisto, cuando se sale de ese control y hay imperfección. Cuando no se trata de copiar lo que el ojo ve o quiere ver si no de inventar un nuevo ojo, una nueva visión, o cuando a la cámara de juguete le filtraba luz y la imagen se manchaba y era “¿cómo hiciste eso?”… “y yo no hice nada”….acá aparece lo mismo. Algo se hace, se hace solo, uno pone los elementos, habilita, dispone y después se hace y sobre lo que se hizo se piensa,  se construye. Finalmente siempre hay un proceso ¿no?  Me encanta que la fotografía sea un descubrir. Sea crear una imagen que no existía, que yo antes no vi.

 

CB-Lo invisible en tu obra, se puede apreciar en algunos trabajos tuyos donde  hay blanco sobre blanco, donde hay iteraciones, donde la huella es casi algo por venir, ¿es así?

MLV-Lo invisible no está ausente y la ausencia ocupa un lugar. Me acuerdo de esto que apareció en un inicio y de esta idea del “entre”,  el espacio entre dos cosas. En una de nuestras charlas me contabas del concepto infraleve de Duchamp como el peso de la sombra, por ejemplo, pero yo lo pensaba como lo fantasmal, lo que no está ni de un lado ni del otro, algo que no podemos terminar de situar. Una sensación. Aparece desde una percepción y no tanto desde lo conceptual.

 

CV- A veces tengo la sensación de estar frente a tus obras, dejándome atrapar por la experiencia de transitarlas y me encuentro como en un incompleto círculo, algo que no cierra, algo que no termina, como en la cinta de Moebius que nos presenta Ligia Clark. ¿Vos que creés?

 MLV-¡Para mí es así todo! (risas) Es lo que te decía antes de la curiosidad, de la búsqueda que no se plantea siquiera como indagación de algo, es un movimiento, un pulso. El arte me permite eso, pero tampoco fue un planteo que me hice, creo que se fue mostrando con el tiempo, lo fui aprendiendo a medida que se fue desplegando. Yo siento  que hay espacios que no cierran, o se siente una duda constante, o la ambigüedad, me gusta eso, lo paradójico. ¿Para qué crear un sentido cerrado y completo? No sé, no me veo ahí. Me veo más en crearme preguntas y formas de preguntarme, después aparecen algunas respuestas, pero pasan. Me interesa pensar que el aprendizaje es todo el proceso creativo y no tanto un conocimiento que se pueda tener o una conclusión. La respuesta que llega vuelve a ser pregunta con el tiempo. Ojalá pueda mi obra generar eso, lecturas, lugares, inquietudes. Ojalá algún día logre con mi trabajo generar algo de esa actitud que yo quiero hacer crecer en mi vida, el asombro, la incertidumbre, lo incompleto, algo de acercarse al misterio y quedarse ahí sin respuestas. ¡Bancar la no respuesta! ¡Sería gigante!

 

CB-Siempre contás que guardás, acumulás, todo, o mucho. ¿Qué es lo que atesorabas? ¿Porqué?

MLV-Ah sí, tuve épocas con eso, ahora no, ahora ya siento que me desprendo. De hecho guardaba mucho en relación a materiales de trabajo, obras, bocetos, cosas que hacía y pensaba que se iban a trasformar en otra cosa, ¡ahora no entiendo nada de eso! Es más me encantaría también modificar esto de acumular la propia obra, poder circularla. Se hizo y listo. No hay nada que guardar allí. No sé si hoy atesoro algo…me resulta sin sentido. Quizás mis cuadernos, mis notas, mis diarios. Una parte se fue en una etapa de quemar y mudar (adentro y afuera) pero si, conservo mucho, las pienso como el registro de años de un gran proceso. Y sé que en algún futuro las quemaré también. ¡Aunque hay tanto ahí! Todo un mundo desconocido que se iba abriendo esta registrado ahí. Es loco. Mi acumulación pasaba por el registro. Y también sucedió que cuando pude dejar de registrar todo fue cuando pude encontrar nuevas formas de funcionamiento de la mente. ¡Era muy obsesiva en esos registros, me doy cuenta ahora! Esa idea de desear atesorar cada detalle quizás, cada sensación…tremendo, lo digo  y siento lo pesado que era.

 

CB-Finalmente, cómo te integrás al arte y/o como el arte se integra en tu vida cotidiana.

MLV-Se integra en mi vida porque es un modo de pensar, de estar, de vivir.  Trato de vivir con la sensibilidad y la receptividad que me hizo encontrar esta actividad, tampoco sé si me integro al arte, vivo y busco mi forma de hacerlo, y ese impulso se traduce y se alimenta en este trabajar con imágenes, con sentidos, con palabras, en estos lenguajes, que también podrían ser otros que vayan apareciendo en el camino.   Esta pregunta me  recuerda cuando en una de las primeras muestras, había unas pinturas mías llenas de detalles dibujados en líneas negras y alguien me dijo algo así como “guau, que trabajoso, que pérdida de tiempo” y me quedé pensando en esto del tiempo perdido. En algún punto tuve que responderme ese comentario muchas veces, ¿porqué es que le dedico tanto tiempo a algo que aparentemente no me da nada? y digo aparentemente porque ahí es donde se juega ¿no? Ese tiempo que  perdemos, que dedicamos, que invertimos, ¿cómo nos vuelve?, ¿qué nos devuelve? Lo damos y ¿que se nos da a cambio? Y me aparece otra pregunta, ¿porqué hacemos lo que hacemos?  Algo del arte nos saca de ese automático. El arte viene a brindar una ayuda con eso que te decía antes del asombro, la curiosidad, el misterio. Me quedo con eso. ¿Qué se nos da a cambio?

 

Conversaciones con María Laura Verdinelli, por Carina Borgogno

Quema la nave, 12  noviembre de 2016

El sábado 19 de noviembre a las 18 horas se realizará un encuentro con la artista para dialogar sobre su proceso creativo en Quema la Nave, Adolfo Alsina 440. La  entrada será libre con inscripción previa en https://www.facebook.com/events/165008640628307/175417819587389/?notif_t=like&notif_id=1479068371274750

 

 

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