Volviendo a hacer otro salto en el tiempo, hace poco leí en un diario que se está preparando una remake de Testigo de cargo (Witness for the prosecution , 1958), que Wilder adaptó sobre una novela de Ágata Christie protagonizada por Dietrich, Charles Laughton y Tyrone Power, reemplazados ahora por Al Pacino y Nicole Kidman, y dirigido por Michael Radford ( El Cartero, El mercader de Venecia ). Humm… no sé pero me huele a profanación cuando se rehacen películas inmejorables. Solo basta con recordar lo que hizo Sydney Pollack con Sabrina para que un frío me invada. Poco quedó de aquella comedia romántica, “aparente” cuento de hadas, en la que Audrey Hepburn interpretaba a la hija del chofer que desde arriba de un árbol contemplaba con fascinación las grandes fiestas ofrecidas por la familia Larrabee, integrada por el matrimonio y dos hijos sustancialmente diferentes, Linus (Humprey Bogart), un serio un hombre de negocios, y David (William Holden), un encantador mujeriego del cual Sabrina se encuentra perdidamente enamorada. Es cierto que tal vez no sea de las mejores películas que Wilder filmó, pero lo que hizo Pollack no tiene nombre. Cualquier rasgo del “wilder touch” fue barrido por completo, pero, lo que hace más agua en esta nueva versión es, sin dudas, la elección del elenco. Harrison Ford, Greg Kinnear y Julia Ormond (a quien el mismo Billy consideraba que tenía la gracia de un pez frío) no llegaban a reunir todos juntos ni un décima parte del carisma de Bogart; que estaba demasiado viejo para el personaje, que odiaba trabajar en esta película, y, por si fuera poco, odiaba a Wilder, ya que no era ningún secreto que el papel de Linus estaba pensado en primer lugar para Cary Grant, y, después de que éste lo rechazara fue le fue ofrecido al protagonista de Casablanca . En fin, el tiempo dirá si me equivoco o no con esta teoría de las remakes.
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