“NO SE PUEDE ESTUDIAR CINE SIN VER CINE, HAY QUE DEVORAR CINE, Y TODO AQUELLO DE LO QUE EL CINE SE NUTRE”
Miguel Abal, Profesor de Técnicas de Iluminación y Cámara del C.I.C., nos habla sobre sus inicios, su quehacer en el cine nacional, y ’se anima’ con los primeros datos sobre un nuevo proyecto que le supone un particular desafío.
¿Cómo descubriste tu vocación por el cine?
No podría definir un hecho puntual, seguramente fue una sucesión de cosas que aparentemente nada tienen que ver con el cine. Tal vez lo desencadenante haya sido mi pasión por la música, a partir de ella fui descubriendo otras expresiones. Fue la ventana por la que me asomé al mundo (y lo sigue siendo). Cuando leía una novela pensaba en la música que me sugerían los climas del relato; cuando escuchaba música se me venían imágenes evocadas por el clima de lo que estaba escuchando. Cuando más adelante cayó en mis manos una super 8 entendí que era el cine la herramienta ideal para contar historias, transmitir esas sensaciones que uno tiene cuando se sumerge en un relato como si fuera un sueño y aunar todas esas expresiones que me atraían, la música, la literatura, la pintura, etc.
Sentía que era el medio de expresión ideal. Podría decir también que cuando me tocó hacer la colimba (C. Rivadavia 1978) viví esa dura experiencia como si estuviera dentro de una película, o luego cuando empecé a laburar y tenía que visitar diferentes oficinas tomaba a ciertas personas como si estuvieran interpretando con justeza un personaje muy estudiado que formaba parte de un relato que encontraba a mitad de camino, sin principio ni final.
Al poco tiempo empecé a estudiar cine porque no sabía qué otra cosa hacer, como ahora.
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