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29/08/2011

SEMINARIO DE CINE LATIONAMERICANO – MEMORIAS DEL SUBDESARROLLO (CUBA)

HERMOSAS CONTRADICCIONES

Por Gustavo J. Castagna

Cuando Tomás Gutiérrez Alea estrena en su país MEMORIAS DEL SUBDESARROLLO, el mundo estalla en mil pedazos, por acá, por allá o muy lejos. El Mayo Francés cortaba la historia en dos, el cadáver aun caliente del Che muerto en Bolivia construía el mito, Nixon en Estados Unidos seguía mandando futuras víctimas a Vietnam, la dictadura de Onganía en Argentina les pegaba palazos y torturaba a estudiantes y profesores de las universidades, en Africa surgían líderes como Lumumba, se habla del Tercer Mundo, del Imperialismo, del bloque comunista soviético y la lista de acontecimientos y problemáticas, por ese entonces, podría seguir interminablemente. El cine cubano de la revolución, con la protección del ICAIC (Instituto de Cine y Artes Audiovisuales Cubano), que comenzara sus funciones al poco tiempo del 1 de enero de 1959, ya tenía sus directores canónicos: Santiago Alvarez y Julio García Espinoza, especialmente en los documentales, Gutiérrez Alea fluctuando entre el cine urgente de tono periodístico y didáctico, narrando los logros de la revolución, y las ficciones, acaso más complejas, menos directas, tal vez poco complacientes. Qué duda cabe si se sostiene, por lo tanto, que MEMORIAS DEL SUBDESARROLLO será la gran película del director y un título esencial del cine latinoamericano de cualquier época.

Las contradicciones, preguntas sin respuestas, cinismo a cuestas, visión desesperanzada del mundo y otros interrogantes más son los que caracterizan a Sergio (interpretado por Sergio Corrieri), el intelectual burgués protagonista de la historia. Su mirada sobre el contexto es caústica, pesimista sin llegar a un nihilismo de extremos absolutos. Observa su país, a su gente, a la revolución que ya tenía casi diez años, de una manera particular: opinando, contradiciéndose, preguntando a viva voz qué lugar le corresponde en ese cuadro de situación, mientras parientes y amigos huyen al supuesto paraíso al que invita Miami. Su lugar en el mundo parece no estar en La Habana, junto al malecón y la plaza Carlos Marx, frente a los carteles y a los graffitis que hablan de la victoria desde la imagen de Fidel y del Che. Y allí es donde MEMORIAS DEL SUBDESARROLLO se transforma en una película única dentro de su categoría de cine político. Cine político pero no de barricada, cine político de extrema complejidad, cine político donde lo contextual se cruza con lo privado. Donde lo macro importa tanto como lo micro.

Gutiérrez Alea trabaja materiales de diversa procedencia (archivos, súper ocho, ficción, documental, entrevistas) construyendo un discurso democrático, plausible a diferentes interpretaciones, que nunca convergen hacia un punto único, declamativo, unívoco. La riqueza conceptual de su gran film comprende teoría y praxis, acaso algo más el primer aspecto que el segundo.

Es que Sergio se relacionaría con mujeres (en ese sentido, resulta notable el segmento donde aparece Elena, encarnada por la hermosa Daisy Granados), su casa será tasada y controlada por el Estado, verá cómo un compañero de batalla intelectual representa la cumbre del cinismo, y hasta convivirá con muchas dudas antes de llegar a alguna mínima respuesta.

Es que Sergio, como Gutiérrez Alea, hasta sus muertes (el actor falleció hace dos años y el cineasta en 1997), también fueron soldados intelectuales de la Revolución Cubana. Por lo tanto, cabría preguntarse desde qué sustento se afirma que por esos años 60 arreciaba una fuerte censura en la isla de la victoria. Si hubiera sido así, jamás existiría una película como MEMORIAS DEL SUBDESARROLLO, ni una historia tan hermética y democrática como la que plantea este título fundamental que fue premiado en un montón de festivales y elogiado calurosamente por la crítica. Inclusive, bendecida al momento de su estreno en Estados Unidos durante 1973. Pero cómo, ¿los cubanos no eran muy malos? Vaya paradoja, ¿no?

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28/08/2011

Seminario de Cine Latinoamericano en el CIC – Memorias del Subdesarrollo, de Tomás Gutiérrez Alea – Críticas

Críticas Seleccionadas Por Gustavo V. Castagna

“Memorias del subdesarrollo es, sobre todo, un filme honesto, el filme más audazmente honesto del Festival de Pésaro 1968. La honestidad de Alea no estriba sólo en su rechazo a hacer un filme tendencioso, sino también en su rechazo a hacer un filme objetivo (y la paradoja es aparente: en el caso de Cuba, dada la fuerza de las cosas, la evidencia de los hechos, ser objetivo probablemente equivaldría a ser “tendencioso”). En cambio, Alea escoge el camino de la dialéctica y la sitúa en diversos niveles estilísticos e ideológicos: subjetividad y documentalumento, memoria y reflexión, ambigüedad y toma de conciencia, compasión y acusación, pasado y presente, y sobre todo, el punto de vista desde el cual la revolución es observada. Alea penetra en el interior de la revolución -hecho histórico, político y momento sentimental- a través de un proceso de observación-meditación que se desarrolla paralelamente a la misma, y a la vez se coloca afuera.”

Piero Spila, Cinema & Film, núm. 5-6, Roma, 1968.

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11/08/2011

El 17 de Agosto comienza un nuevo Seminario en el CIC dictado por Gustavo Castagna sobre el Cine Latinoamericano

El Seminario se realizará todos los días miércoles a las 14:45 Hs. Será gratuito con inscripción previa a través de  produccion@cic.edu.ar  y abierto a todo público. Al finalizar la cursada se entregarán certificados de asistencia.

¿Qué es el cine latinoamericano?

Por Gustavo J. Castagna

Difícil responder semejante interrogante para analizar no sólo a determinadas cinematografías sino a todo un mundo (el Tercero o el Primero) con sus infinitas variables. Más aun cuando se descubre que ya se hacía cine por estos lugares desde fines del siglo XIX con una fuerte producción de documentales (en especial) y ficciones que conformaron la historia de la pantalla silente. Hitos ya sonoros como Ganga bruta (Brasil), film de 1933 de Humberto Mauro o las películas mudas del argentino José Agustín Ferreyra ya constituyen un corpus sólido que habla de las virtudes “a los empujones” de una estética determinada por las ganas de filmar contra todos los problemas. Luego vendrán los años de las grandes empresas, los reconocidos productores y la idea central que dentro de un estudio cinematográfico todo podía hacerse, con la intención de construir un imaginario social que tenía a un espectador ansioso por ver en la pantalla grande a sus estrellas de celuloide. México, Argentina y Brasil, durante más de treinta años, se transforman en un triángulo poderoso en cuanto a la producción de cine.

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11/08/2011

SEMINARIO SOBRE CINE LATINOAMERICANO: “GIGANTE” DE ADRIÁN BINIEZ (Uruguay)

LA MIRADA DISCRETA

Por Gustavo J. Castagna

El cine uruguayo pasa su mejor momento. Semejante definición refiere a que un puñado de películas de los últimos años compitió y ganó premios en festivales internacionales y que los programadores y directores artísticos pusieron el ojo en ese cine proveniente de aquel pequeño “paisito”. Desde el díptico 25 watts y Whisky de Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll, pasando por la extraordinaria Hiroshima, dirigida por el segundo, hasta las recientes Norberto apenas tarde, opera prima de Daniel Hendler y La vida útil de Federico Veiroj, ambas galardonadas en el Bafici de este año, las imágenes uruguayas, minimalistas y austeras, creíbles y auténticas, recorren el mundo del cine de estos días. Es verdad, son pocas películas, además de este puñado, pero hasta hoy son más que suficientes para confirmar que Uruguay no solo se identifica por el mate, la melancolía de Montevideo, la 18, los carnavales y las comparsas, la voz del Canario Luna, la reciente Copa América obtenida por su selección de fútbol, Jaime Ross y el Estadio Centenario.

Y GIGANTE, film inicial de Adrián Biniez, exhibido como apertura del Bafici en el 2009, es una (otra) de esas películas que hablan del (re)nacimiento de una cinematografía.

GIGANTE es una pequeña pero intensa historia de amor (también obsesión) entre un guardia de seguridad de un supermercado y una chica de limpieza, observada por él a través de las cámaras de vigilancia. Con solo dos personajes que comparten un mismo espacio pero que aún no se conocen, un hombre gigante y una mujer pequeña, y el marco del monstruoso negocio (un supermercado) casi vacío, Adrián Biniez describe una historia de voyeurs, narrada en sus ínfimos detalles, sin caer en psicologismos baratos y explicaciones redundantes. Mientras que la primera parte describe al gigante Jara, su fanatismo por el heavy metal y la adolescente relación que tiene con su sobrino, el resto de la película, concreta y concisa en sus intenciones, articula un discurso que se relaciona a la hipotética historia de amor, primero en pequeñas pantallas y a la distancia, y luego, a través de persecuciones de él a ella recorriendo la ciudad. Biniez se atreve al humor (excelentes resultados tienen las escenas de la agresión al taxista y el no casual encuentro de Jara con otro pretendiente en un bar), donde el director se atreve a mostrar –sin necesidad de enfatizar el conflicto- algunas vidas solitarias en un paisaje tan particular como el de la gris y seductora Montevideo. En ese afán de no trascendencia están las virtudes de GIGANTE y también su búsqueda poética, aferrada a la solidez del guión, un protagonista contundente (Horacio Camandule), la prolijidad de sus encuadres y sus justificados silencios. Como sintetiza el plano final en la playa, donde el gigante desocupado dejará por un rato su adolescencia tardía por esa mujer a la que espió durante largos minutos, y que hasta el momento, solo representaba poco más que una imagen borrosa visualizada por una cámara de seguridad.

¿Será feliz el gigante Jara? Lo importante es que, pese a que no se lo ve detenidamente en el plano final, se presume que estará más que satisfecho por sus nobles intenciones.

Gigante en el CIC - Seminario de Cine Latinoamericano

21/06/2011

ENCUENTROS CON EL CINE DE CULTO – LA HABITACION VERDE DE FRANCOIS TRUFFAUT

TRUFFAUT OSCURO

Por Gustavo J. Castagna

Francois Truffaut filmó La chambre verte entre El hombre que amaba a las mujeres (1977) y El amor en fuga (1979), su última inserción en la saga de Antoine Doinel. Eran los tiempos del reconocimiento mundial, luego del Oscar por La noche americana (1973) y de la invitación de Steven Spielberg para que interpretara a Lacombe, el especialista en aterrizajes de platos voladores, en la millonaria Encuentros cercanos del tercer tipo. Sin embargo, luego de su experiencia actoral en Estados Unidos, las películas de Truffaut no funcionaron desde el punto de vista comercial: ni la vuelta de tuerca al personaje de Landrú en El hombre que amaba a las mujeres ni la síntesis estructurada como un rompecabezas que traslucían las imágenes de El amor en fuga, arrastraron a un público en masa. Extraña decisión de aquel espectador. Pero peor le iría a LA HABITACION VERDE, la película maldita del cineasta, aunque en este caso, la ausencia de público puede entenderse por la densidad y las características fúnebres de la trama.

Julien Davenne es un sujeto oscuro, triste, acongojado, melancólico, reacio a la alegría. Escribe notas necrológicas en un diario de provincia, vive en una pensión junto a una señora que lo ayuda y un chico con dificultades en el habla. Enviudó hace más de diez años y recuerda a su esposa a través de un altar con fotos y retratos de la muerta y velas que resplandecen en medio de esa habitación verde. Su andar sigiloso, penumbroso, casi mórbido, certifica que se trata de una persona que no puede escaparse del recuerdo de su mujer, pero tampoco, del altar pagano que construirá no solo en relación a su esposa sino a todas las personas que conoció y que ya no están junto a él. Pero como ocurre en varias películas de Truffaut, aparecerá una mujer, Cecilia (Nathalie Baye), acaso no tan melancólica como él, tal vez aferrada a un solo recuerdo. O no.

Conviene no contar más porque la película de Truffaut –clásica en su estructura dramática – comprueba las virtudes del director como responsable de la puesta en escena. Para ello contó con la imprescindible luz necrófila del español Néstor Almendros, que adquiere un impensado rol protagónico en la historia. Un relato que parte de la mixtura de dos cuentos de Henry James: “El altar de los muertos” y “La bestia de la jungla”. Pero además, en un transparente compromiso con aquello que filmaba, el rol del oscuro periodista lo tomó el mismo Truffaut, tal como había hecho en La noche americana (como el director de la película dentro de la película) y en El niño salvaje (encarnando al educador del pequeño protagonista). Es que LA HABITACION VERDE no sería tal sin el papel central a cargo de Truffaut: no hubiera sido ni mejor ni peor, distinta, diferente, otra película ajena a la concebida por el gran romántico del cine francés. Y de la historia del cine.

LA HABITACION VERDE, otro desafío de Truffaut reflexionando sobre las tensiones entre el cine y la literatura, es la gema oscura, perdida, más que maldita del creador. Es la melancolía sin salida, la ceremonia pagana transformada en una película que rinde culto a los muertos. A aquellos que conoció el personaje de ficción, pero también, a los que Truffaut eligió como amistades literarias y cinematográficas, desde conocerlas personalmente o, tal vez, por leerlos en su infancia y adolescencia con la pasión que caracterizaba al cineasta de Jules y Jim.

Seis años después moriría Truffaut y muchos empezamos a darnos cuenta de que sus libros y películas constituían desde hace tiempo nuestra propia habitación verde.

LA HABITACION VERDEfecha correcta web

13/06/2011

Encuentros con el Cine de Culto – Adiós al macho de Marco Ferreri

APOCALIPSIS SEXUAL

Por Gustavo J. Castagna

Algunas cosas deben andar mal en el cine de los últimos veinte años para que nadie – o solo unos pocos – recuerden las películas de Marco Ferreri. Más aun cuando en estas últimas décadas algunos cineastas se autorotulan como transgresores de formas y contenidos, a través escándalos verbales y escenas que provocan solo por un rato a través de una conferencia o de algunas efímeras imágenes sin sustento alguno. Sin dar demasiados nombres para no provocar ceños fruncidos, los films de Ferreri sí encajaban en esa difusa, peligrosa y democrática palabra denominada transgresión. Misoginia, alienación, extraña mezcla de realismo y cine fantástico, fábricas que ya no expelen humo, la pareja como centro del universo, humor negro molesto e incómodo, la paternidad como destino inacabado y la maternidad como propósito final. Escenas escabrosas que molestaron a los individuos políticamente correctos y a los custodios de la moral y las buenas costumbres. El Eros Genital que es reemplazado por el Eros Alimenticio en una bacanal donde el sexo es sustituido por comida de primera categoría. Y, en los últimos quince, veinte años de trayectoria el insospechado cambio de óptica: la mujer como futuro, madre, esposa, novia o hembra, desplazando al hombre histórico, vetusto, depresivo, sin respuestas, primitivo, tosco, sin nada nuevo que ofrecer al día siguiente. Pues bien, la filmografía del gran Marco es cuantiosa y se desarrolló durante cuatro décadas, desde aquellas primeras exploraciones en la comedia esperpéntica española de los 50 (EL PISITO; EL COCHECITO), su amistad y trabajo con el extraordinario guionista Rafael Azcona, los films de los 60 donde arrecia la misoginia (LA MUJER MONO; LA REINA Y SU ZANGANO; EL HOMBRE DE LOS CINCO GLOBOS), la óptica kakfiana llevada al extremo (LA AUDIENCIA); el descontrol de una generación que emprende el suicidio colectivo en medio de la mierda y las flatulencias (LA GRAN COMILONA) y el cambio de mirada sobre el mundo, que empieza a establecerse cuando Marco conoce a las militantes feministas Piera Degli Sposti y Dacia Maraini, allá por los 80, con quienes haría EL FUTURO ES MUJER y LA HISTORIA DE PIERA. Hubo antes y habrá después más películas hasta mitad de los 90 cuando presentaría su último opus, NITRATO DE ARGENTO, cálido homenaje al cine y a una forma de ver cine.

ADIOS AL MACH0 (1978) junto a la anterior LA ULTIMA MUJER (1976) conforman un díptico concluyente en el cine de Ferreri. Mujeres posesas y machos en decadencia, un King Kong muerto a orillas del mar (en Nueva York!) y un monito que servirá como último rescate de una forma de vivir que se cae a pedazos. Allí están, sobreviviendo, el primitivo Lafayette (Gerard Depardieu), el latin lover jubilado que interpreta Marcello Mastroianni y las instalaciones de la Roma Antigua que protege el atolondrado actor James Coco. Todo ello en una Nueva York plomiza, gris, sin gente por las calles, con la solo presencia de los rascacielos que reemplazan a aquellas fábricas sin trabajadores y sin humo de las chimeneas de otras películas. ¿Cine realista? Difícil definirlo de esa manera: ADIOS AL MACH0, en todo caso, es una película naturalista del género “fantástico”, divertida y patética, oscura y melancólica, provista de esas escenas que siempre incomodaban en la películas del gran Marco. Pero justificadas plenamente, jamás puestas ahí de manera gratuita y arbitraria.

En esos años 70 ya Ferreri decía en voz alta que “Il futuro e donna”  ¿Tenía razón?

ADIOS AL MACHO fecha correcta web

3/06/2011

Encuentros con el Cine de Culto – ARREBATO DE IVAN ZULUETA

¿PORQUÉ HAY QUE VER ARREBATO DE IVAN ZULUETA?

Por Gustavo J. Castagna

1)   Porque se trata del único largometraje (realizó algunos cortos de culto antes y después) de un director maldito, Iván Zulueta, reverenciado en su momento por la movida española de los 70 y que volvió a ser recordado a propósito de su muerte, el anteúltimo día del año 2009.

2)   Porque ARREBATO es mucho o nada, según la óptica de cada espectador. Film sobre el cine dentro del cine. Relato sobre el terror y el miedo al filmar una película. O la locura de alguien que envía cintas de audio a otro personaje, que puede ser el demonio, o no. O una mezcla de terror, cine dentro del cine, film bizarro, homenaje a las películas clase B, síntesis de la década del 70 en España, muerto Franco y en pleno “éxtasis” de la juventud de ese momento. O, acaso, como dijo Jaime Chávarri, director de El desencanto (obra maestra del documental) y compañero de Zulueta en escuelas de cine, “una cinta que tiene mucho problemas técnicos pero que me sigue pareciendo lo más original que dio el cine español”

3)   Porque Zulueta ya es leyenda, a más de 30 años de ARREBATO. Entonces, que se imprima, joder.

4)   Porque es una buena oportunidad de ver a Eusebio Poncela (como José), antes de Almodóvar, del Pepe Carvalho de Aristarain y del bisexual amigo de Luppi en Martín (Hache) del mismo vasco cabeza dura. Y también a una joven Cecilia Roth (como Ana Turner, cita cinéfila explícita), exiliada en España junto a su familia y antes de ser chica Almodóvar en Laberinto de pasiones. Es decir, Cecilia Roth hace 32 años y en pleno cachondeo español.

5)   Porque la película se filmó durante algunos fines de semana y porque dicen que Zulueta no durmió durante varios días trabajando en el montaje definitivo. Lo interesante es que, más allá de los excesos, la película salió bien. Y al toque se transformó en una cita obligatoria de carácter generacional.

6)   Porque se trata de una manera de hacer cine que se perdió con el paso del tiempo. Es decir, dejar la vida, o parte de ella, con tal de hacer de una película.

7)   Porque Bigas Luna, Almodóvar, Alex de la Iglesia, Santiago Segura y tantos jóvenes y futuros personajes que se dedicarían al cine, tienen a ARREBATO como la película que marcó y decidió que ellos se dedicaran a colocarse detrás o delante de la cámara.

8)   Porque Wil More, otra personalidad de culto de esos años (en la película interpreta a Pedro) dijo en un documental sobre Zulueta: “las primeras películas de Almodóvar no hubieran existido sin la película de Iván”

9)   Porque todos sobrevivieron al paso del tiempo, los años y los excesos y permanecen activos hasta hoy. Mejor o peor, pero están, salvo Iván. Sobre él hay dos documentales de los años 90. Uno de ellos, IVAN Z, deja ver al cineasta con más de 60 años, hablando de ARREBATO, recorriendo su casa, su pasión por las historietas y los films de Hollywood y viviendo (y soportando) la tutela de su madre, con quien convivía. El otro, ARREBATOS, es un documental que cuenta cómo se hizo la película, con los protagonistas más cerca en el tiempo recordando aquello, especialmente Roth y Poncela. Y también los técnicos; uno de ellos, al respecto, comenta: “no la entendí, ni cuando la hicimos ni al poco tiempo, años después, sí, logré comprenderla”

10)   Porque ARREBATO, un rabioso y harto merecido film de culto, es la zona oscura de la movida española de aquellos tiempos: mientras Almodóvar experimentaba, en todo sentido, con Pepi, Luci, Bom y las otras chicas, Zulueta escarbaba en el inconsciente de una generación de jóvenes dentro un país que recién se despertaba.

11)    Porque cuando veas Arrebato y llegues al extraordinario final, verás qué riesgos implicará ser director de cine. O decidirás que fue mejor dedicarte a otra cosa.

12)   Porque hay que verla. Sí o sí.

ARREBATO web pequeña

30/05/2011

Encuentros con el Cine de Culto – Mystery Train de Jim Jarmusch

¿EL REY ESTA VIVO?

Por Gustavo J. Castagna

Hace algunso años el huracán JJ arrasó con premios en festivales indie a través de películas cool que deleitaron a un espectador necesitado de innovaciones dentro de un cine periférico al industrial, al mainstream norteamericano vía Hollywood. Ese tsunami de originalidad y talento tuvo su época de gloria durante diez años, los que mediaron entre PERMANENT VACATION, opera prima de JJ y los tres episodios que representan a MYSTERY TRAIN. En el medio de ambas, STRANGERS THAN PARAIDSE (Extraños en el  paraíso) y DOWN BY LAW (Bajo el peso de la ley), ese díptico que consagró a Jarmusch, esas dos historias de humor minimalista en blanco y negro, esos extensos fundidos en negro que tipificaron un estilo, aquellos actores, técnicos y músicos amigos que conformaron el clan de Jim, el grupo cool al que todos envidiaban en su momento, en esos años 80 donde JJ era el rey del cine independiente, de una forma de hacer y producir cine que parecía haberse perdido desde los tiempos gloriosos del maestro John Cassavetes.

MYSTERY TRAIN abandona el blanco y negro y elige el color, pero el color no es invasivo ni chillón, sino leve, gris, minimalista en la elección de la paleta cromática. Es que los tres capítulos del film suceden en Memphis en la tierra de Elvis Presley, el Rey muerto que reaparecerá como fantasma en presente, aunque el territorio a explorar por Jarmusch siempre tendrá al gran monarca en fotos, música, conversaciones, transmutaciones. Las tres historias son distintas pero tienen sus puntos en común. En la primera, una joven pareja de japoneses intenta escarbar en las raíces de esa ciudad donde nació el Rey, razón por la que visitarán Sun Records y recorrerán las calles a la búsqueda del mito. En la siguiente, una mujer italiana despide los restos de su pareja y, por vía del azar, conoce a una chica abandonada por su novio. Y juntas pernoctarán en el hotel – el mismo lugar donde estuvieron los protagonistas del primer capítulo- que regentean dos negros en actitud zen frente al mundo. Y el Rey dirá presente, en actitud fantasmal.

Finalmente, la tercera historia muestra la violencia visceral de esa ciudad que ya no es aquella adonde el Rey grabara sus primeras canciones. El esquicio lo protagonizan tres hombres: uno abandonado por su novia, el otro sin empleo, un tercero que intentará mediar entre los dos.

Pero si se trata de un film de Jarmusch el sedentarismo queda de lado. Habrá trenes, autos, movimiento permanente, gente caminando mientras la cámara acompaña a través de travellings laterales, conversaciones supuestamente banales, tiempos muertos, silencios interrumpidos por palabras disonantes, expresados en voz baja, de manera tenue, susurrante. O acaso un disparo pueda actuar catalizador de otras historias, aquellas que vendrán más adelante en la filmografía del director, aferradas a otros viajes, tal vez menos originales que los de su primera y original trayectoria inicial como cineasta. Cool, claro.

El seleccionado de MYSTERY TRAIN es imbatible y representa a la familia Jarmusch de entonces. El fotógrafo Robby Müller, el músico John Lurie (actor en STRANGER THAN PARADISE y DOWN BY LAW), Tom Waits desde la voz en off como presentador de los temas de Elvis a través del éter. En la segunda historia, la viuda es Nicoletta Braschi, esposa del clown Roberto Benigni, que ya había trabajado con Jarmusch y que reaparecería en UNA NOCHE EN LA TIERRA, siguiente film del director luego de MYSTERY TRAIN. Y en el tercer segmento, Steve Buscemi es uno de los tres personajes que huyen de todo y que terminarán pernoctando en el mismo hotel donde transcurrían las dos historias anteriores. Sin embargo, otro de los papeles centrales lo corporiza, nada más y nada menos, que Joe Strummer encarnando a Elvis. Sí, Jarmusch transformó en actor al líder de The Clash, lamentablemente fallecido hace algunos años. Por si fuera poco, el veterano encargado del hotel es el blusero Screamin´Jay Hawkins. Y hay otros cameos de músicos y gente muy cool.

Pero el personaje central, esté o no en cuadro, es otro: aquel que cantaba e incendiaba la ropa íntima de las mujeres en los años 50 y 60. The King is Alive!

MISTERY TRAIN corregido para wb

24/04/2011

ENCUENTROS CON EL CINE DE CULTO – ERASERHEAD de David Lynch

BIENVENIDOS A LA GALAXIA LYNCHIANA

por Gustavo J. Castagna.

Como ocurre con cierta asiduidad en la historia del cine la opera prima de un cineasta anuncia un mundo, un universo que luego se expandirá dentro de una trayectoria determinada. Más aun, los cortos iniciales de David Lynch – The Alphabeth, The Grandmother- ya se manifestaban como los borradores de un pintor en imágenes, influenciado por Edward Hooper y Francis Bacon, que le rendía culto a la animación, y que además, exploraba el subsconciente tomando ejes de la escuela surrealista en plena combustión con el dadaísmo y el cubismo. Sintetizando, ya en los cortos iniciales de Lynch, Freud se iba de paseo, y la pasaba bastante bien, con la tristeza y melancolía de Bacon.

Cabría plantearse si los primeros trabajos del director, y sumado su opus inicial ERASERHEAD (Cabeza borradora), pueden calificarse convencionalmente como películas. En todo caso, los interrogantes podrían ser otros: ¿cómo hubiera sido la repercusión de Eraserhead en los años 20 en plena explosión surrealista en París? ¿Qué hubiera dicho André Breton al respecto? ¿Cuáles hubieran sido los lugares de exhibición de semejante obra? ¿Un cineclub parisino donde los surrealistas esperaban su obra maestra en imágenes? ¿Una galería de arte donde ERASERHEAD se presentaría con obras del Salvador Dalí de los inicios junto a un texto de Paul Elouard y una declaración de principios de Breton sobre aquella belle epóque de burgueses y nobles?

Pues bien, estamos hablando de supuestos imposibles de comprobar, salvo en nuestra más exigente imaginación. Un aspecto queda claro: ERASERHEAD es una coctelera visual y sonora (los textos son mínimos) donde conviven ideas procedentes de las vanguardias de hace casi un siglo junto a la mirada personal de un director en relación a un mundo sin salida, asfixiante, pegajoso, mohoso, onírico, incómodo de ver. En ese mundo de fábricas que expelen humo subyace un personaje-ícono: el azorado Henry Spencer (Jack Nance) con su pelambre post futurista que, de acuerdo a lo que se observa en imágenes, tiene una familia dis-funcional (una esposa que llora, unos suegros de temer) y un hijo por venir, que no será otra cosa que una horrible criatura de formas indescifrables. En realidad se trata de eso: es solo una cosa que llora a la hay que darle algo de comer. Pero seguirá llorando y quejándose.

Estimados, estamos ante un film de David Lynch, su primer largo. Y en su desarrollo las interpretaciones son válidas y tienen asidero. Pero si se trata de Lynch, cualquier afirmación contundente trastabilla a los pocos minutos, más aun, si él mismo se encargaría de la producción, el montaje, la música, la dirección artística de la hora y media que dura su propuesta inicial. Cinco años llevó el proyecto de ERASERHEAD, que no costó demasiado y que a los pocos días de exhibición se transformó en un film de culto. Y vendría la bendición del cine under de aquellos años, de los elogios de gente tan contrastante como George Lucas, Mel Brooks y John Waters. Todos se preguntaban de donde había salido semejante personaje de detrás de las cámaras que les había provocado más que una inquietud con la historia o no-historia de Henry Spencer. Tal vez, por ese entonces, pocos preveían que David Lynch sería uno de los nombres esenciales del cine de las últimas tres décadas.

Y todo gracias a Henry Spencer, el hijo-feto y ese sonido que tantas incomodidades provoca hasta en el espectador menos receptivo de semejantes atmósferas.

erasehead web peq

9/04/2011

SEMINARIO SOBRE CINE DE CULTO – THE ROCKY HORROR PICTURE

TRANS-CINE

Por Gustavo J. Castagna

“I ´m Just a Sweet Transvestite / From Transsexual / Transylvania”

Así se presenta el Dr. Frank –N- Furter ante los imprevistos invitados, la parejita recién llegada al castillo, donde anda experimentando para crear a Rocky, el Frankenstein trans que lo amará de por vida. Ese es solo el estribillo de una de las tantas canciones que transformaron a THE ROCKY HORROR PICTURE SHOW, como bien dicen varias notas, en la madre de las películas de culto a través de las reverencias incondicionales, el espectador fanático y participativo, el delirio interactivo que ya superó holgadamente las tres décadas. Primero obra de teatro y luego cult movie, la creación de Richard O’ Brien (Riff Raff en la película) tiene a Tim Curry como el científico, en una performance que hizo y que aun hace historia. El culto al film no terminó en los 80 y el flagelo del SIDA no impidió que los fans se desperdigaran por el mundo, desparramando su amor eterno a una película que convoca y parodia a títulos de terror de los 30 de la productora Universal y de la RKO y a clásicos de la ciencia ficción de los 40 y 50. Más aun, la primera canción, con los labios de Magenta (uno de las secretarias del Dr. Furter) en primer plano invocan a Fay Wray (la heroína de aquel King Kong de los inicios del sonoro) y a otros actores y películas que habían recorrido la ciencia y ficción y el terror de dos décadas. El culto cinéfilo, claro está, en el caso de THE ROCKY HORROR PICTURE SHOW, se convierte en el culto trans y en el grito a full que pide la liberación de los cuerpos a través de un hedonismo sin vueltas. Contextualmente estamos en los años del glam rock, la ambigüedad sexual, el rimmel, las lentejuelas y la purpurina. Son los años de Space Oddity, Ziggy Stardust y David Bowie, los tiempos en que los New York Dolls proponen su himno Personalitty Crisis. Son esos momentos de la historia de la música y de la aparición de las estrellas rock andróginas que bien reflejaría la excelente Velvet Goldmine (1999) de Todd Haynes. En esa Inglaterra pos Beatle y aun con los Sex Pistols haciendo buches y preparando sus primeros escupitajos, comienzan las iniciales representaciones de THE ROCKY HORROR en teatro. Las noticias ya dicen que el espectador participa activamente de la obra, pero será el cine y el film de Jim Sharman (una criatura teatral) la que acreciente el mito. El público canta y sabe de memoria las canciones, en esos años setenta y hasta hoy, baila en los cines y transforma en ídolos por siempre a Tim Curry y al resto de los intérpretes, inclusive a la joven Susan Sarandon. Todos los actores usan sus voces y la opera rock triunfa en el mundo. Antes habían sido Tommy de Ken Russell sobre el trabajo de The Who y Jesuscristo Superstar. Más tarde vendría Hair! y las referencias a Vietnam. Pero THE ROCKY HORROR PICTURE SHOW es otra cosa: el cine de ciencia ficción y terror del período clásico transmutados a la energía transexual de la época, al sexo sin red, grupal o individual, al baile interminable porque la fiesta se creía eterna. No será así porque el mundo propondría cambios, censuras, muertes, guerras, desolaciones. Pero THE ROCKY HORROR PICTURE SHOW es, no cabe duda, el film de culto de la historia: aun en estos días se sigue exhibiendo en algunos cines de los Estados Unidos e Inglaterra. El espectador no es el mismo, pero el que no cambia es el baile que todos saben bailar: el Time Warp, un pasito a la izquierda y otro a la derecha. Es que el mundo, tal vez, en esos años 70 era un lugar más feliz y menos incómodo que el de hoy. Es que THE ROCKY HORROR PICTURE SHOW es el mejor antídoto, de aquellos y de estos tiempos, para contrarrestar a todos los males de este mundo.

THE ROCKY HORROR PICTURE SHOW PEQUEÑO

3/04/2011

Seminario sobre Cine de Culto – La noche del cazador

CUIDADO, LLEGO EL MAL

Por Gustavo J. Castagna

Muy de vez en cuando se da un caso como el de La noche del cazador dentro de una historia del cine que ya superó los 116 años. Ocurre que se trata de la única película que dirigió el reconocido actor Charles Laughton, referente del teatro y el cine británico durante cuatro décadas, adaptando un libro original que había tenido éxito de ventas. Sin embargo, esta gran película resultó un estrepitoso fracaso, pasando a integrar el extenso listado de films malditos que, en el caso de The Night of the Hunter, en los inmediatos años 60, comenzaría a tener reconocimiento. Temprana justicia podría decirse.

En 1955 Laughton era una celebridad actoral, igual que Robert Mitchum y las dos actrices que aparecen junto al gran intérprete: una de ellas, Shelley Winters, originada desde la escuela de Lee Strasberg, y la otra, Lilian Gish, una leyenda imbatible desde el cine mudo debido a aquellas películas que hiciera su mentor y creador, David Wark Griffith, nada más y nada menos. Pero poca gente fue a ver La noche del cazador, acaso por la historia que narra, o tal vez, por el temor a dilucidar la inteligente fusión de cuento de hadas con pesadilla originada por y desde la niñez. Quién sabe. Pocos disfrutaron en su momento los muchos elementos que conforman la puesta en escena, la fotografía en blanco y negro de tono metálico de Stanley Cortez (Los Magníficos Ambersons de Orson Welles) o la maquiavélica y seductora interpretación de Mitchum colocándose en la piel del predicador-padre sustituto-galán seductor y asesino sin contemplaciones de viudas con bastante dinero. También, la forma estupenda en que Laughton narra un relato que podría ser el de Caperucita Roja conviviendo con Hansel y Gretel, o una versión no declarada de Oliver Twist de Dickens dándose la mano con un Frankenstein sin pasar por el laboratorio o con un Hombre Lobo sin necesidad de transformación por una maldita noche de luna llena. Por qué no aducir, en este sentido, que La noche del cazador también refleja los temores infantiles corporizados a través de la aparición de alguien que rompe con un orden establecido. Es que el predicador que encarna Mitchum resulta un personaje de múltiples encarnaciones: el Hombre de la Bolsa, El Cuco, El Siniestro, el mismísimo Mal. Y son dos chicos –especialmente el varón- quienes desconfiarán de esa presencia, rehuyendo a la transparente seducción que transmite el clérigo. Su mamá, viuda reciente muere (morirá) por esos encantos.

La estructura dramática de La noche del cazador es clásica, el aspecto visual resulta apabullante y de una riqueza conceptual poco recurrente en esos años.  Sin embargo, en el prólogo del film, aparece un personaje que recién retornará a las imágenes en la última media hora: se trata de la abuela buena, protectora de los chicos, caracterizada por la mítica Lilian Gish. Ella será quien custodie, cuide y guíe a la pareja de pequeños hermanos frente al  Mal, que siempre puede retornar, y más aun con un cielo estrellado y una luna perfecta. Ella, como la Abuela de Caperucita será quien enfrente cara a cara al Lobo con uniforme de predicador.

Ella será, en todo caso, quien proteja al espectador para que el Bien triunfe sobre el Mal. Por lo menos, en La noche del cazador.

LA nOCHE DEL CAZADOR para web pequeño

18/03/2011

SEMINARIO SOBRE “CINE DE CULTO” EN EL CIC

El miércoles 23 de Marzo a las 14:30 hs,  comienza el nuevo Seminario a cargo del profesor Gustavo Castagna en el CIC. Será gratuito y se entregarán certificados al finalizar la cursada. Es necesario que confirmes tu asistencia a través de: produccion@cic.edu.ar.

Por Gustavo J. Castagna

La crítica de cine tiene la culpa. Los críticos de cine somos los responsables. Para bien o mal de la historia del cine los críticos existen (existimos): hacemos listas anuales de películas, las buenas, las malas, las mejores, las peores; coleccionamos dvds de nuestros directores preferidos, escribimos, hablamos, discutimos, confrontamos ideas sobre el cine, mezclándolo con la vida, y en ocasiones, dejando que la vida pase por al lado. Y somos culpables de muchos inventos, entre ellos, de algunos rótulos que clasifican a la historia del cine como si se tratara de casilleros o compartimentos estancos. “Películas populares”, “películas para un grupo selecto de espectadores”, “films al margen del sistema”, “films dentro del sistema”. Palabras, palabras. Y nos encanta invocar el término “cult movie” (film de culto, película de culto). Y también nos atrae decir que determinada película  constituye la “obra maldita” de ese cineasta. ¿Cuándo se inventaron esas categorías? ¿Quiénes deciden los parámetros para considerar a una película “de culto” o “maldita”? ¿El éxito o el fracaso económico? ¿El espectador rehén y fanatizado por tal film? ¿El paso de los años, la rémora, la melancolía por aquel film que nadie vio pero que uno lo vio docenas de veces? Y, lo más importante: ¿interesa la puesta en escena para apreciar y edificar una fortaleza inviolable cuando se hable de cult movies y de películas “malditas”?

Las respuestas son varias, lejos de las certezas y las afirmaciones contundentes. Presentemos ciertos parámetros, por lo menos. Hay películas de culto y films malditos espantosos, horribles, impresentables desde el lenguaje del cine. Y acá aparece otro término, instalado desde los 80 hasta estos días, y que califica como “bizarro” a determinados excesos, especialmente, compatibles con el género de terror de los 60 en adelante. Invoquemos la figura de Ed Wood, entonces, considerado el peor director de la historia del cine. Pues bien, Ed Wood hizo películas clase “Z”, divertidas o soporíferas, biZarras, con la “Z” en mayúsculas. Pero el simpático Ed Wood, al que Tim Burton refirió en su auténtica obra maestra (Ed Wood, 1994), era muy malo como director, un tipo sin la mínima idea para pegar dos planos con cierta lógica, una personalidad avasallante y de una constancia feroz para lograr sus objetivos. Pero claro, todo dependerá de la subjetividad, la mirada individual, las preferencias cinematográficas.

Puede decirse que un film de culto no solo es aquel que sirvió como plataforma de lanzamiento de un director (la “opera prima”) ni tampoco esa película que poca gente vio en su momento y que, con el devenir del tiempo, fue transformándose en una obra esencial. En efecto, un film de culto no es solo eso pero también es eso. Aquellas películas que marcaron una época, una tendencia, un giro dentro de la historia del cine, un antes y un después, se trate de un producto industrial, o mainstream, o independiente, o marginal, o under, o lo que fuera. Esas películas que recorrieron su historia de boca en boca, con una antorcha imaginaria que se pasa de generación en generación, como una herencia difícil de explicar con términos teóricos. Aquellas películas que no envejecen, pese a que pueden tratar temas compatibles a su época, pero que debido a sus alcances estéticos, a su ubicación como film-faro, aun permanecen vigentes. Una multitud de títulos puede agruparse en esta categoría y quienes concurran a las funciones de los miércoles podrán estar de acuerdo o no con la elección de ese puñado de films representativos. Faltarán muchos títulos transparentes como The Rocky Horror Picture Show de Jim Sharman o Busco mi destino (Easy Rider) de Dennis Hooper, a esta altura, representan un canon inviolable, la imbatibilidad de las cult-movies. Y en el ciclo estarán ambas.

Claro que un “film maldito”, en principio, tiene relación con la escasa repercusión económica obtenida por tal película al momento de su difusión. Pero la historia del cine (y también los críticos) en más de una ocasión rinde justicia para esa obra que pasó desapercibida, omitida por el espectador, acaso escondida en un depósito para ser descubierta mucho más adelante. Y vaya si hay películas malditas en la historia del cine, curiosidades, rarezas, cuerpos extraños que merecen dejar la oscuridad de una buena vez. Un ejemplo a exhibirse dentro del ciclo es La noche del cazador (1950), único trabajo detrás de las cámaras del flemático y ambiguo actor inglés Charles Laughton, narrando un cuento de hadas con una extraordinaria fotografía en blanco y negro. Y va otro como anticipo: Le chambre verte, nunca estrenada en Argentina, un necrofílico relato basado en Henry James que contó con la dirección y el protagónico principal de Francois Truffaut. Esa maldita habitación verde que no trajo ninguna alegría económica al director de Los cuatrocientos golpes.

Habrá otras películas y, como se dijo, faltarán un montón. Pero la propuesta es seductora: madlitas películas y films cult. Bienvenidos.

26/10/2010

Encuentros con el Cine de Género – Mix

PAISAJES Y PASAJES MIXTOS EN EL GENERO

Por Gustavo J. Castagna

En el libro “Walter Hill”, el autor español Marcial Cantero, crítico y teórico de cine, al comentar CALLES DE FUEGO, expresa su parecer diciendo que se trata de una película de pandillas juveniles donde nadie muere. El libro, celebratorio sobre la obra del director hasta ese momento, lleva en la portada al actor Michael Paré, quien interpreta al héroe Tom Cody en Streets of Fire, filmada a comienzos de los 80. En efecto, Cantero tiene razón y la publicación del texto se relaciona con los años de esplendor de Hill como exponente del cine genérico de entonces, donde el clasicismo de antaño se roza con la modernidad de aquella década esencial.

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12/10/2010

Encuentros con el Cine de Género en el CIC – Melodrama

Una Película de amor….auténtica

Por Gustavo J. Castagna

LOS AMANTES parece una película de otra época, de esos años donde el (melo)drama aún no tenía relación con la adrenalina adolescente y la testosterona impaciente. Parece de otra época, pero, eso sí, adaptada a estos tiempos. Es una gran historia de amor la que se establece entre el conflictuado Leonard (Joaquin Phoenix) y su vecina, la también alterada Michelle (Gwyneth Paltrow). Pero no solo están ellos dos: hay padres de por medio y parejas para cada uno, casamientos por venir y promesas de un futuro mejor. Pero, como ocurre en el melo, el amor aparece a la vuelta de la esquina, en este caso, a través de la vecina de al lado. Y ese será el motivo de la locura de amor entre Leonard y Michelle: la posibilidad de fugarse de todo (de padres, parejas, trabajos) y de mandatos e imposiciones preestablecidas.

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1/10/2010

Encuentros con el Cine de Género en el CIC – Ciencia Ficción

PARA ENFRENTAR A UN CYBORG, NADA MEJOR QUE UNA MUJER
Por Gustavo J. Castagna
Sarah Connor es un personaje extraordinario del cine de los 80. Es una mujer frágil que irá aprendiendo desde su soledad en presente qué será del futuro, rabiosamente apocalíptico, lleno de nubarrones y guerras cercanas. Sarah correrá junto a un soldado,  escapando de una máquina que tiene la misión de matarla con la intención de que ese futuro no se produzca, y más que nada, para que ella no adquiera el rol de heroína en medio de la lucha.
Sarah Connor es Linda Hamilton en el gran papel de su vida cinematográfica, interpretando a una chica de los 80 que no entiende por qué ella es la predestinada. Y allí estará el soldado bueno (Michael Biehn, rostro recurrente de esos años) para contarle una historia sobre ese futuro, el rol que le corresponde, el destino que no puede esquivar.
Frente a Sarah y al soldado está la máquina, encarnada por Schwarzenegger, en el primero de sus trabajos consagratorios de los 80 y 90 (otros serían Mentiras verdaderas, Terminator 2, El vengador del futuro, Depredador), en aquellos años donde ya impera el exceso de anabólicos para la construcción de determinados personajes.
En efecto, estamos en los 80, aun en la primera mitad de la década, donde Jane Fonda estimula sus ejercicios gimnásticos desde el VHS para el deleite y placer de las amas de casa de todo el mundo. El cine se hace eco de estos cambios y, por entonces, surgen los héroes representativos: Stallone como Rambo y Rocky, Bruce Willis en camiseta y encerrado en la torre de Duro de matar, Chuck Norris volviendo a Vietnam para seguir rescatando prisioneros de una guerra perdida, Van Damme tirando patadas y nunca retrocediendo en su avance, Schwarzenneger en Comando, Triple identidad, y la lista sería interminable. El cine de acción tiene sus años de gloria.
Pero no todo fue músculo masculino. También estaba Ripley retornando para pelear cara a cara contra el ácido y la voracidad de Alien. Y Sarah Connor, primero mujer común, luego madre a futuro, y más tarde, soldado profesional para impedir la destrucción definitiva a cargo de los cyborgs.
TERMINATOR es la película que dio  conocer a James Cameron, hasta el momento un cineasta de films de bajo presupuesto. Luego vendrían otros títulos (El abismo, Mentiras verdaderas, Terminator 2), hasta los millones de dólares y los Oscar obtenidos por Titanic. En tiempos más recientes, Avatar. Otro mundo, otro tipo de cine, diferente a la estupenda narración, a los logrados climas, al entretenimiento con calidad, sin necesidad aun de merchandising y anteojitos 3D, que aun siguen manifestando los cien minutos de TERMINATOR.
Están invitados a ver  una de las grandes películas norteamericanas de los años 80. No tengo dudas.

PARA ENFRENTAR A UN CYBORG, NADA MEJOR QUE UNA MUJER

Por Gustavo J. Castagna

Sarah Connor es un personaje extraordinario del cine de los 80. Es una mujer frágil que irá aprendiendo desde su soledad en presente qué será del futuro, rabiosamente apocalíptico, lleno de nubarrones y guerras cercanas. Sarah correrá junto a un soldado,  escapando de una máquina que tiene la misión de matarla con la intención de que ese futuro no se produzca, y más que nada, para que ella no adquiera el rol de heroína en medio de la lucha.

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27/09/2010

Encuentros con el Cine de Género en el CIC – Western

IMPRIMAN LA LEYENDA: LLEGO CLINT EASTWOOD

POR GUSTAVO J. CASTAGNA

Y sí. Habrá que preparar la impresión, pero la leyenda Eastwood aún es real y tiene para rato: en el último festival de Venecia presentó HEREAFTER con Matt Damon de protagonista, hasta ahora, la próxima cita con su cine  se producirá por acá a principios de febrero de 2011. Pero a Eastwood le costó ser reconocido como un gran director, ya que desde su opera prima PLAY MISTY FOR ME, que tiene más de cuarenta años. Eastwood cumplió 80 en febrero y se lo ve en plena actividad: casi treinta películas como director, más de setenta interpretaciones para cine y televisión, en films suyos y de otros (entre ellos, los esenciales Sergio Leone y Don Siegel, más que cineastas, amigos ya fallecidos de Clint) y una presencia única e irrepetible para la historia del cine. Entre grandes títulos (Bird; Cazador blanco, corazón negro; Medianoche en el jardín del bien y del mal; Honkytonk Man; Gran Torino; Bronco Billy; Cartas de Iwo Jima; Jinetes del espacio) y otros menores que sirvieron para cubrir las pérdidas económicas de sus películas más arriesgadas, la obra de Eastwood se establece como una de las más sólidas y personales del cine norteamericano.

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13/09/2010

Encuentros con el Cine de Género en el CIC

A mediados de los años 70 el policial como género había derivado en una mezcla de violencia, dentro o fuera de la ley, herencias televisivas y el retorno de los gangsters míticos de cuarenta años atrás. Se hacían buenas películas, como Harry, el sucio de Don Siegel o Al Capone de Steve Carver, en tanto, parecía que no había lugar para la resurrección del lado más oscuro del género, es decir, el trabajo de un detective privado melancólico y pesimista dentro de la gran ciudad. Pero en el cine todo retorna y dos títulos provocaron la vuelta del “negro” dentro del policial, la ciudad corrupta y podrida, la oficina de investigaciones de un detective (solitario o no en su labor), el sistema narrativo de “cajas chinas”, el caso imposible de resolver. Uno fue Barrio Chino de Roman Polanski con Jack Nicholson desconcertado frente a la crueldad del pasado de una familia disfuncional. El otro, Adiós muñeca de Dick Richards, es la vuelta retro de una manera de hacer cine que parecía perdida en el tiempo dentro del policial: utilización de la voz en off, whisky, golpes, la presencia (y ausencia) de una vamp como elemento esencial de la historia, el gigante enamorado, la policía corrupta, el marco geográfico ideal para narrar un mundo podrido, repleto de personajes solitarios.
Robert Mitchum encarna el rostro y la figura ideal para esta excelente adaptación del libro de Raymond Chandler, en tanto, una recién madurita Charlotte Rampling es el motivo central por el que su corpulento novio enloquecerá de amor. Al fin y al cabo, Adiós muñeca confirma que el detective privado, antes que nada, es uno de los grandes perdedores de la historia del cine.

Gustavo J. Castagna

6/09/2010

HABLEMOS DE GENEROS … CINEMATOGRAFICOS

A partir del 15 de Septiembre. Todos los Miércoles 14. 45 Hs, en la Sala de Teatro del CIC. Curso gratuito “Encuentros con el Cine de Género”

Por Gustavo J. Castagna

¿Qué une a Bram Stoker y Al Capone con la comedia Broadway y el detective Phillip Marlowe? Es decir, ¿qué afinidades existirían entre el autor de la novela Drácula y el mítico gángster de los años 20 con un espectáculo teatral de los 30 y el personaje literario del gran escritor Raymond Chandler?

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15/03/2010

THE GUSTAVO CASTAGNA HORROR PICTURE SHOW

CICLOS DE CINE presentados por el profesor Gustavo Castagna.

Dentro de un par de semanas se  cumplirá un año desde que comencé a concurrir al CIC, y recuerdo que el primer día de clases vi un aviso en una pizarra, seguramente escrito por cierta recepcionista o cierta joven que trabajaba en el área de producción. Este cartel me llenó de esperanzas ya que decía que la semana siguiente comenzaría un ciclo de cine por un tal Gustavo Castagna… (más…)

19/07/2005

EL PROFESOR DEL C.I.C. – ENTREVISTA A GUSTAVO CASTAGNA – PARTE II

“CUANDO AFRONTO UN FILM, ESE HERMOSO MOMENTO EN QUE SE MEZCLAN EL PLACER Y EL ANÁLISIS, (…) VUELVO A SER EL NIÑO O EL ADOLESCENTE QUE FRECUENTABA LOS CINES DE BARRIO. CUANDO ESTO DEJE DE PASARME, ME DEDICARÉ A OTRA COSA. ESPERO, ESO SÍ, QUE NUNCA OCURRA.”

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18/05/2005

EL PROFESOR DEL C.I.C. – ENTREVISTA A GUSTAVO CASTAGNA – Parte I

‘DENTRO DE LA ESCUELA SECUNDARIA SIEMPRE FUI LA OVEJA NEGRA, EL INTELECTUAL… EL QUE DISFRUTABA MAS DE UNA PELICULA DE BERGMAN QUE DE LAS INNOVACIONES PRODUCIDAS POR LA MATEMATICA MODERNA… EL CINE Y LA OPINION SOBRE LAS PELICULAS HABIAN NACIDO PARA MI’

Al estilo de los mejores personajes y las mejores historias, el fruto de esta entrevista merecía una trilogía:

En esta primera parte, Gustavo Castagna hace un flash back hacia sus inicios, y nos cuenta los primeros años de su vida en relación con el cine y sus indicios cinéfilos. En la segunda y tercera entrega del próximo número, los años pasarán y Gustavo hará hincapié en la docencia, el cine argentino, los géneros y muchas asignaturas más… habrá más risas, más reflexiones y, seguramente la misma emoción que producen las líneas que te esperan a continuación. Que comience la función:

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