ENTREVISTA A JESUS BRACERAS
En el marco del 20º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata se presentó “OJOS”, la Opera Prima de Jesús Braceras. El joven realizador, alumno egresado del C.I.C., comenta su experiencia.
¿Cómo surge la idea que dio origen a la película? ¿Cómo nace el proyecto de llevarla a cabo?
La idea de OJOS surge en realidad de un corto que yo había realizado en mi época en el CIC. Con un amigo mío solíamos salir a caminar llevando con nosotros una cámara filmadora. Un día se nos aceraron unos pibes que estaban en la calle y nos empezaron a apurar porque los estábamos filmado. Diego que llevaba la cámara en ese momento dejó de enfocarlos pero siguió filmado la conversación con la cámara apuntando al suelo. Cuando llegamos a su departamento miramos el video y nos encantó lo que había quedado. Un tiempo después empecé a sentir ganas de hacer un corto y transformé esa experiencia en una historia que luego serviría de base para el largometraje. Una vez decidido el recurso que iba a utilizar en el relato comencé a escribir muchas historias que pudiesen encajar. De todas ellas elegí las mejores y las uní.
¿Cómo se logra filmar una primer película? ¿Te condicionaron las cuestiones de producción?
Cuando terminé el CIC a fines del 2001 no sabía bien qué es lo que iba a hacer, un corto, trabajar en publicidad o irme a vivir a otro país a probar suerte. Lo que sí estaba seguro es que quería hacer algo que tuviese que ver con lo que había estudiado. Decidí quedarme aquí pues lo que no lograse hacer en mi país menos lo iba a lograr en un lugar donde soy un extranjero. Tomando como base el corto OJOS empecé a idear un programa de televisión con la idea de presentarlo en algún canal. A las dos horas de comenzar a escribir me di cuenta que en realidad lo que yo quería hacer era una película. Empecé a escribir el guión y junté a mis compañeros y les dije “Tengo este guión, vamos a hacer una película”. Obviamente todos se engancharon y ahí empezamos.
Las cuestiones de producción me condicionaron ya que teníamos el guión, teníamos las ganas de hacer, pero no teníamos nada. La historia tuvo que adaptarse a la falta de recursos y tuvimos que ingeniárnoslas para contar lo mismo pero con menos, es decir, hacer un accidente pero sin romper un auto.
¿Quiénes fueron tus referentes estéticos o artísticos?
Con seguridad debo tener alguno pero no sabría decirte bien quien. Soy de mirar todo tipo de cine y me gusta todo. Mientras miraba la tele, si veía algo que me gustaba, lo grababa e iba corriendo a mostrárselo al DF, la Directora de Arte o los actores según correspondiese.
¿Cómo influyó la formación que recibiste en el C.I.C. en la realización del film? ¿Cuáles fueron los mayores conocimientos de tu etapa de estudiante aplicados durante la realización de la película?
Algo que me dejó el CIC que me ha ayudado mucho es haber tenido contacto con grandes profesores. El hecho de ver a tipos que trabajan hace años en el medio me hizo dar cuenta que mi película no estaba años luz como me lo imaginaba. Descubrí que siempre es difícil empezar y que uno nunca se siente lo suficientemente preparado para empezar a filmar. No importa si tengas 23 años como yo cuando hice la película o 40 años, uno nunca se va a sentir del todo preparado. Creo que hay que cerrar los ojos y meterle para adelante. No hay que tenerle miedo al ridículo. Lo que pasa es que a medida que pasan los años el miedo al ridículo aumenta y por ende se hace más difícil tirarse a la pileta.
El hecho de haber pasado por el CIC me ayudó mucho. Es más, Liliana Nadal editó la película, Juan Carlos Fisner trabajó en producción, recibimos asesoramiento de Vanessa Ragone y Marcos Negri en producción y todo el tiempo Alberto Lecchi me acompañó con sus consejos. Hubo mucha gente del CIC que me ayudo, hay muy buenos profesores y dispuestos a darte una mano. Además, el CIC me prestó algunos equipos de iluminación que nos ayudaron muchísimo.
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