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Charla con Lucrecia Martel

Uno de los eventos más esperados por muchos alumnos, egresados y docentes. Es que Lucrecia no sólo es una cineasta respetada, sino que además justifica ese respeto permanentemente. Y esto es independiente del gusto por sus películas. Su compromiso profesional es proporcional a su calidez. Inteligente y coherente, su paso por la escuela se festejó y se festeja. Dejó la estela de su estrella.


Martín Aliaga, alumno egresado de la carrera de Realizador del CIC y habitual colaborador de la revista, se hizo cargo de la cobertura. No obstante esto, en el próximo número prometemos la charla completa para poder disfrutar además, en 1º persona, de un discurso que motiva, trasciende y define. Tal es el genio de Lucrecia.


Uno hace una película para tener un dialogo con la sociedad, porque desea compartir algo. Sirve si se exhibe ahora, no dentro de 15 años.”


El jueves 16 de Octubre el CIC tuvo el honor de presentar a la directora Lucrecia Martel. El salón principal del CIC repleto de estudiantes, egresados, docentes e invitados. Cierta sensación de ebullición en el aire, una ansiada espera, gente intentando acomodarse entre los corredores de las sillas y en el mismo escenario. Tras una espera que parecía interminable, se proyecta un video especialmente editado para la introducción a la charla. El video, en forma de tráiler, ilustraba imágenes de los tres largometrajes de la realizadora salteña.


Entra a la sala Lucrecia Martel, acompañada por los directores del CIC, Vivián Imar y Marcelo Trotta. Tras un fuerte aplauso se dio comienzo a una de los mejores encuentros que muchos han podido presenciar. Finalmente pudimos sentirnos cerca de la realizadora salteña, escuchar sus comentarios y opiniones sobre sus películas, su manera de narrar, y el cine en general. La charla estuvo moderada por los directores del CIC que conversaron con Lucrecia para luego darle la palabra al público expectante.


Como egresado, quiero hacer un apartado, agradeciendo especialmente al equipo de producción y área técnica del CIC, como así también a sus directores, por el esfuerzo al organizar un evento de esta magnitud. Esperemos que podamos seguir con los interesantes encuentros que se generan en la escuela. Y esta cobertura, es tan solo eso, intentar poner en palabras un encuentro que fue único, donde no sólo se generó un diálogo sino también diversas sensaciones.


Primeros Pasos

Lucrecia nos cuenta cómo llego a hacer cine. Cuando llegó de Salta, empezó a estudiar dibujo, especial interés de sus primeros años. “Veía al cine como algo lejano” . Después de dos años, ingresó al CERC (actualmente la ENERC ). Durante el transcurso de sus estudios participó en varios cortometrajes, en diversos roles, hasta la llegada del concurso “Historias Breves”, patrocinado por el INCAA y cuyo premio era una considerable suma para producir un cortometraje con finish en 35mm. Lucrecia ganó con su proyecto “Rey Muerto”, y allí comenzó su carrera.



Tras “Rey Muerto”, la productora Lita Stantic le ofreció a Lucrecia dirigir unos pequeños documentales para tv, ese fue el comienzo de la relación. Lucrecia le mostró el guión de “ La Ciénaga ”, y unos años después estaba en Salta filmando su opera prima.


Sonido y Puesta de Escena

Lucrecia comenta que cada vez que termina una película, lo último que quiere hacer es pensar en el próximo proyecto. Tal es el agotamiento, no sólo de la preproducción y del rodaje, sino especialmente del montaje y la mezcla de sonido.


Es palpable la importancia y fuerza que tiene el sonido en sus películas, fruto de un planeamiento desde el guion y largas horas de postproducción.

Una de las preguntas del público fue sobre la utilización de un guion técnico a la hora de la puesta en escena en rodaje; nuevamente hizo referencia al sonido: si se tiene una buena utilización del off y otras técnicas sonoras, puede contar más que agregando planos y movimientos de cámara. El sonido se plantea desde un comienzo, mientras uno boceta las primeras versiones del guión. “ El sonido está en todos los pasos de la película ”.


Más allá de una cuestión de narración, una explotación del sonido te ahorra dinero, ya que uno cuenta a través de los sonidos, sin utilizar tanto material. En “ La Mujer sin Cabeza” utilizamos 25.000 mts de material fílmico, 10.000 mts menos de lo estipulado”.


Específicamente sobre la puesta de cámara, Lucrecia busca saber quién es la cámara, los ojos de quién retrata. En su caso, el relato es mirado desde los ojos de un chico de diez años que, sin prejuicios, observa curioso a su alrededor.


Está claro que, saber utilizar el off y poder narrar con un intenso movimiento interno dentro del cuadro es más de lo que un guion técnico pueda aportar. “El sonido ayuda a establecer cierta claridad en torno a la puesta”


“Durante el rodaje, la totalidad del guión estalla, y es el trabajo del director volver a juntar todos esos pedazos. Es difícil agregar cosas en el momento a nivel compositivo, uno debe confiar en la idea original, serle fiel, aunque siempre hay un riesgo de no lograr esa superposición de capas que uno idea al agregar el sonido y el montaje”.


Fotografía

En las tres películas Martel trabajó con diferentes directores de fotografía. Cada uno aportó algo distinto. Lucrecia confiesa que en “ La Ciénaga ” era la primera vez que participaba de un largometraje y, además de dirigirlo, tenía la idea de que todo iba a ser un esfuerzo en conjunto. Eligió al reconocido DF Hugo Colace, que le brindaba no sólo un manejo preciso sino algo muy certero a la hora de componer la luz.


Ya en “La niña santa”, Félix Monti fue el encargado del diseño fotográfico. Monti pudo componer la artificialidad que la narración necesitaba, lejos de lo natural, en busca de algo más teatral.


En su última película “La mujer sin cabeza”, Barbara Álvarez fue la encargada de la fotografía. “Barbara es joven y acepta tomar ciertos riesgos” . Lucrecia afirmó que nunca se sintió tan cómoda con las elecciones que hizo, filmar en un formato de 2.35:1, en super35mm, “un cuadro que se adecua más a mi forma de narra, me hubiese servido mucho también en mis otras dos películas anteriores”

Actores y no-actores


Cada persona tiene un método, y en las películas de Martel se puede encontrar actores consagrados como no-actores. “Prefiero no ensayar la escena exacta, uno se aburre”.

Lucrecia arma improvisaciones, improvisaciones con lazos a la escena pero sin utilizar las situaciones de la misma.

Cuando trabaja con no-actores o niños, evita que lean el guion. “ Un actor está entrenado para reflexionar el texto, en cambio, a los no-actores les parece vital hacer todo tal cual la descripción, quedándose en el papel. Con cada persona hay un método. Yo a los niños y no-actores les cuento un cuento, durante mucho tiempo y que es siempre el mismo e involucra la situación que quiero generar con ellos en la película o los diálogos que deben decir. Al momento de filmar es algo que ya tienen incorporado y que suena natural por mucho que intenten impostarlo”.

Cine… ¿intelectual?

El momento más lucido del encuentro fue la posición de Martel a esa denominación de cine intelectual. Nos ilustro claramente su manera de ver estas denominaciones: “Pretty Woman es una película intelectual”.

Todas las películas de Hollywood son películas intelectuales. En todas ellas el sistema narrativo se construye siguiendo fórmulas precisas y calculadas para llevar al espectador hacia cierto lugar.

¿Por qué todas esas películas, que siguen un modelo preestablecido, racional y calculado, no son denominadas intelectuales?”

Brotaron carcajadas del público cuando Lucrecia enfatizó en los “points de Syd-Field” (haciendo mención a los “plot points” que, entre otros, Syd Field en sus libros propone como método de escritura dramática en cine).


Importar los formatos de elaboración de Estados Unidos es importar, además, un discurso”. Lucrecia sostiene que también calcula sus filmes, pero desde un lado sensorial. Sostiene que si su cine es intelectual, no lo es más que las producciones calculadas para el éxito masivo.

Percepción sensorial


El proceso de escritura de sus guiones es mediante la conexión de elementos, que al principio parecieran no contener ninguna estructura en particular. Es un proceso aditivo, donde se van agregando elementos, y desapareciendo otros:


“La historia no es lo importante, lo que importa es el vapor que genera”. El efecto residual genera que el espectador reorganice, reflexione sobre lo que ve, y lo que no ve. Lucrecia confiesa intentar que sus películas se vean no como una historia, sino como un proceso.


Por otro lado, Martel demuestra especial interés en la domesticación de la percepción. La educación que uno generalmente recibe tiende a dirigir la mirada hacia ciertas cosas, a “no reconocer lo que debería ser evidente” . La sociedad crea un sistema de valores, uno crece sobre ese sistema, pero cuando uno logra ver más allá de lo instruido, “cuando uno se da cuenta, todo se desborda” .


Lucrecia contó una experiencia personal de la infancia: Ella caminaba por la calle junto a un primo al que le llevaba un par de años. Al encontrarse con un chico durmiendo en la calle, la primera reacción del primo fue ayudarlo, querer llevarlo a la casa. Lucrecia debió explicar lo inexplicable al chico, varios pretextos para no albérgalo, “ciertas complicaciones” .


La mirada de un chico pequeño, que aún no pasó por varios años de una educación formal, es más simple. El bien y el mal es algo claro, no hay complicaciones” . Convivir todos los días con la pobreza, miseria y demás situaciones que uno ve en la ciudad, desensibiliza al ser social, lo aleja de lo natural. Uno crea una conducta, logrando ocultar lo que es difícil de digerir, o apuntando a lo que es fácil para convivir. El ocultamiento es un tema central dentro de la filmografía de Martel.


Más sobre el ocultamiento…

Ocultamiento. ¿Por qué elegís retratarlo? “Por que es terrible y hermoso, es la manera de no reconocer lo evidente”.


El sexo, oculto y viscoso, escondido, es un tema recurrente dentro de su narración. “Los deseos suceden, no desaparecen, se manifiestan en otras cosas. Siempre aparecen.” Tal cual es con el personaje de Candita (Inés Efron) en “La mujer sin cabeza”. Candita no puede reprimir su brote homosexual con su amiga, con su tía Verónica (María Onetto), con su infancia consumida. Verónica oculta también su relación con su primo. La figura de Verónica, con su cabellera rubia, sus delicados escotes y su maquillaje imperceptible, es un homenaje a Kim Novak, icono sexual de los 60s.


Más sobre “La Mujer sin…”

La constante pregunta de la película es si es real o no el atropello al chico. ¿Realidad o ficción? Los silencios generados nos llevan a dilucidar ciertas cosas…

El embrión del guión de La Mujer sin … fue lo que años atrás pasó con Lorena, una conductora que atropelló a un chico, y en vez de detenerse siguió manejando. Lo peor de todo es que cuando llegó a su casa, sus padres decidieron ocultar las pruebas y crear un manto de silencio sobre varias cosas.


Una vez más, la desensibilización, la domesticación de la educación, el silencio y el ocultamiento. Todos estos adjetivos tienen relación estrecha con un periodo oscuro de la historia argentina, la dictadura militar.

La constante pregunta, en silencio claro, ¿realidad o ficción? Los familiares de Lorena, el circulo social de Verónica, “las complicaciones” para ayudar al prójimo, en todo esto se obra igual que en el gobierno de facto, “ hacen que no existe” .


Industria y difusión

Uno de los grandes problemas del cine argentino, y latinoamericano, es la etapa de difusión y cartelera de una película. Combatir las películas norteamericanas provistas de enormes campañas publicitarias, la piratería e internet es un punto crucial en el presente y futuro inmediato de nuestra cinematografía.

Lucrecia hace mea culpa al no estar luchando por esos derechos de difusión, por pelear por una política clara de apoyo a un circuito de difusión del cine argentino. Ilustra con habilidad como se beneficiaria nuestro cine con un sistema de exhibición diferente. A modo de ejemplo, el futbol:


Existen diferentes categorías dentro del futbol, donde la categoría A juega en estadios grandes, siendo disfrutado por una gran cantidad de público. Pero al mismo tiempo hay otras categorías, como la B y la C , donde también tienen a sus propios seguidores, que también los siguen en estadios más chiquitos, siendo proporcionalmente exitosa en su medida. “Cuarenta personas por sala para una película argentina es un éxito, para una película de Hollywood es un gran fracaso”


El poder del cine sólo surge cuando es visto por la audiencia. “ Uno hace una película para tener un dialogo con la sociedad, porque desea compartir algo. Sirve si se exhibe ahora, no dentro de 15 años.”


El Eternauta (en 1º persona)

Durante el estreno de “ La Mujer Sin Cabeza” en Cannes leí por primera vez que Kramer había contratado a Martel para que encabezara el proyecto sobre el legendario comic nacional “El Eternauta”.


Aunque en la charla no quiso hablar mucho al respecto, de cómo va ser el guión y qué concepto estético utilizará; sí confirmo que estaba en el proceso de escritura del guión, y que para Abril de 2009 debería tenerlo terminado.


Una vez terminado el mismo, evaluaría si va a dirigir o no la película, dependiendo del diseño de producción y de el acuerdo con los productores. El tema es realmente muy sencillo: Lucrecia es una realizadora que necesita libertad. “El Eternauta” ha despertado a los fanáticos y, al ser una obra con tanta potencialidad comercial, es difícil saber hasta qué punto va a ser una película encabezada por la mano de un autor, sosteniendo la búsqueda de gran caudal de espectadores. Dentro del tipo de películas que produce Kramer hay de todo, pero uno asume que va ser un punto de discusión…


Al contrario de lo que supuse, una persona tan respetada internacionalmente, con tantos compromisos éticos frente a su profesión y con el nivel de exposición de Lucrecia Martel, se mostró como una persona sencilla, cálida y extremadamente sensible. Hubo momentos de humor y complicidad con el público, y de reflexión. Después de la charla pude escuchar algunos comentarios de compañeros que no son adeptos al tipo de cine de Lucrecia, y me quedó claro algo: Lucrecia genera respeto y admiración en todos lados.

Esperemos poder compartir otra experiencia similar dentro de unos años, después de El Eternauta o su próximo proyecto.


por Martín Aliaga

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