Intervalo con Mauricio Dayub en el CIC: vocación, riesgo y oficio
- CIC
- hace 5 días
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El ciclo [Intervalo] del CIC fue escenario de una conversación extensa, honesta y movilizadora junto a Mauricio Dayub: actor, autor, director y productor.
Dayub compartió su recorrido: habló de incertidumbre, de decisiones difíciles y de una idea central que atravesó toda la charla: “el oficio se construye desde la búsqueda, no desde la certeza”.
La charla fue moderada por el actor, director y docente de la institución: Pablo Drigo.
Empezar sin garantías
Dayub reconstruyó sus primeros años: el paso por una carrera universitaria que no le interesaba, la decisión de dejarla y mudarse a Buenos Aires para formarse como actor. No había contactos, ni trabajo asegurado, ni un camino claro. Había, sí, una convicción:
“Nuestro trabajo no consiste en saber lo que vamos a hacer, sino en sorprendernos para sorprender al otro.”
Esa lógica “trabajar desde el no saber” aparece como una de las claves de su pensamiento sobre la actuación y la creación.
La dificultad como motor
Uno de los ejes más potentes de la charla fue su mirada sobre el rechazo. Lejos de entenderlo como un límite, lo plantea como una herramienta:
“Los ‘no’ tienen que potenciar lo que ustedes quieren.”
Dayub contó cómo la falta de oportunidades lo llevó a escribir, producir y actuar sus propios proyectos. Lo que no encontraba afuera, lo generó. Así nació El amateur, una obra que comenzó como un impulso personal y terminó convirtiéndose en un fenómeno.
Hacer lo que uno quiere (antes del resultado)
En uno de los momentos más reveladores, relató la crisis previa al estreno de su primera obra: sin dinero, con una producción ambiciosa y un ensayo general fallido. La pregunta era inevitable: ¿qué hacer?
La respuesta apareció en una conversación simple, pero decisiva:
“Si hiciste lo que querías, ¿cuál es el problema?”
Esa idea redefine el concepto de éxito: no como resultado, sino como coherencia con una búsqueda personal.
Teatro y cine: dos lenguajes, un mismo núcleo
Dayub también profundizó en las diferencias entre actuar para teatro y para cine. Mientras el teatro exige proyectar hacia el público, el cine invita a un trabajo más interno, donde la cámara se acerca y capta lo mínimo.
“En el teatro todo es expresividad. En el cine, la cámara mira hacia adentro.”
Esa adaptación no es técnica solamente, sino conceptual: entender qué pide cada lenguaje.
Perder el equilibrio
Otro de los conceptos centrales de la charla surgió de una frase familiar:
“El mundo es de los que se animan a perder el equilibrio.”
Para Dayub, ese gesto, de dejar lo conocido, asumir el riesgo, es el que permite construir un camino propio. Su recorrido, desde Paraná hasta los escenarios más importantes, está atravesado por esa decisión.
El oficio y la vida
Más allá de lo técnico, la charla dejó una reflexión sobre el sentido del trabajo artístico. El teatro, según Dayub, no solo forma actores: forma una manera de estar en el mundo.
Escuchar al otro
Trabajar en equipo
Sostener la incertidumbre
Persistir en el tiempo
“Ser feliz es ser de grande lo que uno imaginó que iba a ser de chico.”
Una charla necesaria
El encuentro cerró con preguntas de estudiantes y egresados, donde apareció una preocupación recurrente: cómo sostener la vocación frente a la dificultad.
La respuesta no fue una fórmula, sino una posición:
confiar en la búsqueda
trabajar con constancia
no medir el valor propio en la mirada externa
Dayub no ofreció atajos. Propuso algo más exigente: construir un recorrido propio, incluso cuando no hay garantías.
















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