Extensión Cultural

20/09/2011

Se proyectó el Film “Medianeras” de Gustavo Taretto en el CIC

Antes del estreno oficial de la película, el Director Gustavo Taretto junto al productor Hernán Musaluppi se acercaron al CIC, para compartir su opera prima y conversar con estudiantes, egresados e interesados que se acercaron al evento.


Sinopsis. Martín es un fóbico en vías de recuperación. De a poco va saliendo del encierro en su monoambiente y su adicción al mundo virtual. Mariana, recién separada, tiene tan desordenada la cabeza como el departamento en el que se refugia. ¿Deberían conocerse, no? ¿Cómo se pueden encontrar en una ciudad superpoblada y caótica como Buenos Aires? Medianeras. Lo mismo que los separa es lo que los une.

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9/09/2011

Se presentó “Harina” en el Teatro del CIC

Harina aborda la temática del cercenamiento de la red ferroviaria argentina y las consecuencias que trajo para cientos de pueblos y sus habitantes.

Harina es una suerte de documental en vivo que registra la vida de Rosalía, panadera de un pueblo fantasma por donde ya no pasa más el tren. En una noche de insomnio, ella habla de su mundo de restos, recuerdos y silencios. A su modo, Rosalía es una sobreviviente, alguien que se quedó cuando todos se fueron, tal vez la única habitante de este pueblo que, como tantos otros, se han desvanecido en el mapa como si fueran de harina o de viento.

Harina, de Román Podolsky en el teatro del CIC

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9/09/2011

SEMINARIO DE CINE LATINOAMERICANO – El lugar sin límites (MÉXICO)

MELO=RIP

Por Gustavo J. Castagna

Arturo Ripstein ya filmó más de treinta largometrajes, innumerables cortos y varios trabajos para televisión. Empezó muy joven con su opera prima Tiempo de morir, con poco más de 20 años, sobre un texto original de García Márquez y adaptación del escritor de Cien años de soledad junto a Carlos Fuentes, una dupla que a cualquiera le provocaría envidia. Hizo obras maestras, muchas de ellas en el período 1987-1996, dentro de una etapa en la que empieza a participar en los guiones Paz Alicia Garciadiego, su compañera de vida hasta estos días. En los 90 declinaría su sabiduría cinematográfica (o la de ambos, Rip y Paz), aunque resulta difícil encontrar baches profundos en su larga trayectoria. Cerca de los 70 años, la obra de Ripstein, constituida por esos melodramas feroces que no se detienen ante nada, ya pertenece a la gran historia del cine de su país y del continente.

Sin embargo, hoy es una presencia (o casi ausencia) fantasmal para las nuevas generaciones, una figura sustituida por otros cineastas de su país que desde hace tiempo ya encontraron su lugar en el mundo (léase Hollywood).

Por lo tanto, llegó la hora de resarcir el injusto olvido.

Cuando aun Rip no tenía a Paz junto a su lado, se animó a adaptar y dirigir EL LUGAR SIN LIMITES (1977), obra literaria de José Donoso, publicada diez años antes (aunque se aduce que el mismísimo Manuel Puig colaboró con el director en la transposición).  Donoso sería convocado varios años más tarde en Coronación (2001), primera obra importante del autor, en un film del chileno Silvio Caiozzi. Pero en los años en que Rip adapta a Donoso, el escritor ya pertenecía a la pléyade importante del boom latinoamericano de literatura, junto a nombres célebres como Juan Rulfo, Alejo Carpentier, García Márquez, Vargas Llosa, Julio Cortázar, Jorge Amado, Guimaraes Rosa y tantos más.

Aun sin Paz en la escritura del guión, el mundo del director, claustrofóbico y asfixiante, estalla en cada una de las escenas de EL LUGAR SIN LIMITES. Ese universo típico del director, a punto de explotar, y en donde conviven travestis, putas, chulos, machotes, o en todo caso, en el que se sobrevive al día a día entre el alcohol, las guarachas, los boleros, los mambos de Pérez Prado, los bailes y las noches interminables. En efecto, casi en todo su desarrollo la acción se ubica en un prostíbulo de pueblo donde emerge un gran personaje, “La Manuela”, un travesti de gran corazón, que tiene una hija (La Japonesita), todavía virgen pero trabajando en el mismo lugar, y que teme por la vuelta de dos machotes mexicanos que exudan homofobia por todos los poros. Hay un hecho puntual en el film y es la inminente venta del lugar debido a que un –supuesto- progreso provocaría satisfacción económica al latifundista del predio, un veterano de muchas batallas…. que también concurre al prostíbulo con bastante frecuencia.

Ese mundo sin salida que luego Ripstein y Paz describirían con lujo de detalles en films de los 80 y 90 – La mujer del puerto; La reina de la noche; Profundo carmesí; El imperio de la fortuna; Principio y fin, por ejemplo- es el que el cineasta describe con placer, auscultando la mirada en las zonas más oscuras y tremebundas de sus personajes, desmenuzando como si tuviera un bisturí quirúrgico en sus manos a ese inquilinato decadente donde sobrevive un grupo de náufragos. Sin bajar el dedito acusador y sin necesidad de pontificar en momento alguno (como sí hacen varios de sus colegas mexicanos en la actualidad), Ripstein narra un melodrama lumpen, hasta esos años, difícil de encontrar en la producción de su país.

Entre tantos personajes de dudosa calaña moral, putas de corazón altruista e hijas quién sabe de qué padres, se encumbra “La Manuela”, síntesis del dolor, la pérdida, el miedo, las pocas felicidades, las incertidumbres permanentes.

En el año 2002 moriría el actor mexicano Roberto Cobo, el inolvidable Jaibo de Los olvidados (1950) de Luis Buñuel. Entre una numerosa filmografía, toda concebida en México, Cobo también será recordado por darle vida a “La Manuela”, un personaje que carga con muchas supervivencias detrás de su más de medio siglo, que ansía ser feliz y que difícilmente pueda concretar sus deseos en la densa atmósfera que circunda un prostíbulo sin límite alguno.

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2/09/2011

SEMINARIO DE CINE LATINOAMERICANO – DIOS Y EL DIABLO EN LA TIERRA DE DIOS (Brasil)

LA TIERRA ES DE LOS HOMBRES

Por Gustavo J. Castagna

Todo empezó a mediados de los años 50 cuando en los cineclubes de Brasil (en San Pablo, Río de Janeiro, Bahía) llegan los títulos más recordados del neorrealismo italiano. La historia continúa al poco tiempo cuando Nelson Pereira Dos Santos filma RIO 40 GRADOS y luego VIDAS SECAS, influenciadas ambas por el cine de Visconti y Rossellini. La secuencia sigue y aparece un joven de 20 años que concibe su opera prima, BARRAVENTO (1961/62), opus inicial de alguien llamado Glauber Rocha. El cinema novo brasileño había dado sus primeros pasos, más cercanos al documental que a la ficción, mirando atentamente La terra trema de Visconti o Arroz amargo de Giusseppe De Santis, procedentes de aquella Italia que resurgía de los escombros.

Pero estamos en Brasil, en el continente latinoamericano, en el Tercer Mundo al que Glauber invocaba más de una vez.

Y vienen Dios, el Diablo, el sertao (el desierto brasileño, el nordeste de ese amplio territorio). Y también llega la pareja de Manoel y Rosa, el feroz terrateniente que será asesinado, el cura Sebastián (metáfora de Dios). Y más adelante aparecerán Corisco (símbolo del Diablo) y el mercenario Antonio Das Mortes, pagado por el poder de sacerdotes y latifundistas, con la misión de asesinar a Dios y al Diablo. Y a muchos más.

Personajes metafóricos, personajes simbólicos, alegorías de la pobreza desértica, hombres y mujeres que siguen los mandatos de Sebastián y de Corisco. Fanatismos religiosos, canciones que actúan como contrapuntos de capítulos y personajes.: “El mar se convertirá en sertao y el sertao se convertirá en mar” Hace bastante que no cae una gota en el desierto, hace mucho que los terratenientes y los poderosos gobiernan en el sertao, sometiendo a hombres y mujeres. Y si esos hombres y mujeres pueden escaparse del poder que corroe, allá van con su fanática inocencia rindiendo pleitesía al cruento Sebastián (un monje negro!) y al violento Corisco con sus movimientos esperpénticos. Rocha elige al hombre como destino, sin mandatos divinos, sin poderosos que ordenen, sin cultos y castigos, sin disciplinas rígidas, sin hincarse frente a las temibles figuras que representan al Bien y al Mal.

No es una película fácil de digerir pero son casi dos horas de permanente seducción estética. Eufórica, personal, hermética y apasionada al mismo tiempo, DIOS Y EL DIABLO EN LA TIERRA DEL SOL consigue una extraña fusión: Rocha presenta sus influencias (el western spaghetti, Pasolini, el neorrealismo, Godard) pero nunca se olvida de la mitología brasileña, de aquellos cangaceiros que tenían su brazo armado a través de los coriscos, de la religión como fundamento (in)necesario y también de sus inexplicables fanatismos, de los antihéroes contratados como Antonio Das Mortes que serán manipulados por los poderes de turno. Rocha jamás omite que está contando una tragedia brasileña (por supuesto, que aparecerá un ciego, como Tiresias en el Edipo de Sófocles), un film latinoamericano de aquellos bulliciosos años 60, una película del (y sobre) el Tercer Mundo, donde se cruzan con la suficiente autoridad el lugar que ocupaba el cineasta como intelectual de la época y su apasionada mirada sobre la nueva y la vieja cultura de antaño de una tierra aun virgen que necesitaba rebelarse (y revelarse) desde la cabeza, pero también, a partir de la acción.

Una tierra que será de los hombres, nunca de Dios ni del Diablo. Serán ellos los que deberán tomar decisiones, sin rendirle cuentas a nadie.

Como Glauber haría durante su corta vida (1939-1981). Una vida agitada, polémica, de rabiosas peleas y enfrentamientos, de mansedumbres ocasionales y de malestares casi permanentes. Con las subas y bajas y las ciclotimias habituales de los grandes nombres del cine latinoamericanos de ese entonces. Tal como ocurría en aquel continente sesentista que estallaba cada dos por tres.

Seminario de cine latinoamericano en el CIC -  Dios y el Diablo en la tierra del sol de glauber rocha

29/08/2011

SEMINARIO DE CINE LATIONAMERICANO – MEMORIAS DEL SUBDESARROLLO (CUBA)

HERMOSAS CONTRADICCIONES

Por Gustavo J. Castagna

Cuando Tomás Gutiérrez Alea estrena en su país MEMORIAS DEL SUBDESARROLLO, el mundo estalla en mil pedazos, por acá, por allá o muy lejos. El Mayo Francés cortaba la historia en dos, el cadáver aun caliente del Che muerto en Bolivia construía el mito, Nixon en Estados Unidos seguía mandando futuras víctimas a Vietnam, la dictadura de Onganía en Argentina les pegaba palazos y torturaba a estudiantes y profesores de las universidades, en Africa surgían líderes como Lumumba, se habla del Tercer Mundo, del Imperialismo, del bloque comunista soviético y la lista de acontecimientos y problemáticas, por ese entonces, podría seguir interminablemente. El cine cubano de la revolución, con la protección del ICAIC (Instituto de Cine y Artes Audiovisuales Cubano), que comenzara sus funciones al poco tiempo del 1 de enero de 1959, ya tenía sus directores canónicos: Santiago Alvarez y Julio García Espinoza, especialmente en los documentales, Gutiérrez Alea fluctuando entre el cine urgente de tono periodístico y didáctico, narrando los logros de la revolución, y las ficciones, acaso más complejas, menos directas, tal vez poco complacientes. Qué duda cabe si se sostiene, por lo tanto, que MEMORIAS DEL SUBDESARROLLO será la gran película del director y un título esencial del cine latinoamericano de cualquier época.

Las contradicciones, preguntas sin respuestas, cinismo a cuestas, visión desesperanzada del mundo y otros interrogantes más son los que caracterizan a Sergio (interpretado por Sergio Corrieri), el intelectual burgués protagonista de la historia. Su mirada sobre el contexto es caústica, pesimista sin llegar a un nihilismo de extremos absolutos. Observa su país, a su gente, a la revolución que ya tenía casi diez años, de una manera particular: opinando, contradiciéndose, preguntando a viva voz qué lugar le corresponde en ese cuadro de situación, mientras parientes y amigos huyen al supuesto paraíso al que invita Miami. Su lugar en el mundo parece no estar en La Habana, junto al malecón y la plaza Carlos Marx, frente a los carteles y a los graffitis que hablan de la victoria desde la imagen de Fidel y del Che. Y allí es donde MEMORIAS DEL SUBDESARROLLO se transforma en una película única dentro de su categoría de cine político. Cine político pero no de barricada, cine político de extrema complejidad, cine político donde lo contextual se cruza con lo privado. Donde lo macro importa tanto como lo micro.

Gutiérrez Alea trabaja materiales de diversa procedencia (archivos, súper ocho, ficción, documental, entrevistas) construyendo un discurso democrático, plausible a diferentes interpretaciones, que nunca convergen hacia un punto único, declamativo, unívoco. La riqueza conceptual de su gran film comprende teoría y praxis, acaso algo más el primer aspecto que el segundo.

Es que Sergio se relacionaría con mujeres (en ese sentido, resulta notable el segmento donde aparece Elena, encarnada por la hermosa Daisy Granados), su casa será tasada y controlada por el Estado, verá cómo un compañero de batalla intelectual representa la cumbre del cinismo, y hasta convivirá con muchas dudas antes de llegar a alguna mínima respuesta.

Es que Sergio, como Gutiérrez Alea, hasta sus muertes (el actor falleció hace dos años y el cineasta en 1997), también fueron soldados intelectuales de la Revolución Cubana. Por lo tanto, cabría preguntarse desde qué sustento se afirma que por esos años 60 arreciaba una fuerte censura en la isla de la victoria. Si hubiera sido así, jamás existiría una película como MEMORIAS DEL SUBDESARROLLO, ni una historia tan hermética y democrática como la que plantea este título fundamental que fue premiado en un montón de festivales y elogiado calurosamente por la crítica. Inclusive, bendecida al momento de su estreno en Estados Unidos durante 1973. Pero cómo, ¿los cubanos no eran muy malos? Vaya paradoja, ¿no?

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28/08/2011

Seminario de Cine Latinoamericano en el CIC – Memorias del Subdesarrollo, de Tomás Gutiérrez Alea – Críticas

Críticas Seleccionadas Por Gustavo V. Castagna

“Memorias del subdesarrollo es, sobre todo, un filme honesto, el filme más audazmente honesto del Festival de Pésaro 1968. La honestidad de Alea no estriba sólo en su rechazo a hacer un filme tendencioso, sino también en su rechazo a hacer un filme objetivo (y la paradoja es aparente: en el caso de Cuba, dada la fuerza de las cosas, la evidencia de los hechos, ser objetivo probablemente equivaldría a ser “tendencioso”). En cambio, Alea escoge el camino de la dialéctica y la sitúa en diversos niveles estilísticos e ideológicos: subjetividad y documentalumento, memoria y reflexión, ambigüedad y toma de conciencia, compasión y acusación, pasado y presente, y sobre todo, el punto de vista desde el cual la revolución es observada. Alea penetra en el interior de la revolución -hecho histórico, político y momento sentimental- a través de un proceso de observación-meditación que se desarrolla paralelamente a la misma, y a la vez se coloca afuera.”

Piero Spila, Cinema & Film, núm. 5-6, Roma, 1968.

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26/08/2011

Se presentó “Virginia” en el Teatro del CIC

Creación de Viviana Iasparra y Melina Seldes Inspirada en el libro La Araña, de Clarice Lispector (Brasil); de la película Dos o tres cosas que sé de ella, de Jean-Luc Godard (Francia), y de la obra Trío fantasma, de Samuel Beckett (Irlanda) se presentó el viernes 26 de Agosto en el Teatro del CIC.

La obra (performance de danza) protagonizada por Seldes, nos muestra una amalgama de personas y personajes expresados todos ellos en Virginia: una asincronía entre movimiento, sonido e imagen que genera un crecimiento del campo perceptivo. Virginia mostrará lo que sabe, y lo que no sabe también. Es definida por lo que es, porsu esencia, y no por lo que hace. Virginia sugiere una variabilidad en la conformación de la duración de los eventos.

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19/08/2011

24 de Agosto – Seminario de Cine Lationamericano – El chacal de Nahueltoro (Chile)

¿Será justicia?

Por Gustavo J. Castagna

Fines de la década del 60. El cine chileno empieza a resurgir con el cineasta Aldo Francia y su film Valparaíso, mi amor, película de culto latinoamericano hasta estos días. Hagamos un flashback: corre el año 1960 y las crónicas periodísticas informan sobre un criminal que asesinó a su compañera y a los cinco pequeños hijos de la mujer. Ahora le toca el turno al flashfoward y la historia se ubica en 1969, cuando Miguel Littín realiza su opera prima, EL CHACAL DE NAHUELTORO, ficción construida tomando como centro aquel hecho policial de comienzos de la década.

En efecto, Littín (re) construye y (de) construye la vida de un criminal, un habitante sin morada, un paria de trabajos ocasionales: Jorge del Carmen Valenzuela Torres, campesino, de pasado y crianza lumpen, un sobreviviente como tantos de aquel y de este continente, un subproletario sin futuro alguno. Littín recrea el hecho de manera ficcional, pero su cámara visita los lugares reales donde transcurrieron los hechos, la cárcel adonde fue enviado el chacal, los alegatos de jueces, la labor del periodismo, el enojo y la furia de la gente con ansias de linchar al criminal, las palabras y súplicas de un capellán a la espera del perdón presidencial, el silencio de las máximas autoridades. Es decir, en EL CHACAL DE NAHUELTORO se combinan, de manera maestra, el documental y la ficción. O en todo caso, las débiles fronteras que definen a las dos categorías, ya no desglosadas como compartimentos estancos, sino colocados en una zona ambigua, democrática, ajena a cualquier clasificación.

Littín había aprendido con excelencia aquellas puestas en escena del neorrealismo italiano docuficcional, el de Rosellini y Alemania, año cero, el de Visconti de La terra trema, donde la ficción discute con la puesta documental, donde las miradas de esos cineastas describían, constataban hechos, provocaban indignación y malestar en los espectadores. Sin sentimentalismos efímeros, sin recurrir a una música complaciente, sin caer en lecturas políticamente correctas, el director chileno en su obra inicial, tal como lo habían concebido Rossellini y Visconti durante la posguerra, expone los hechos de manera cruda, contundente, transmitiendo una permanente incomodidad en el espectador. Littín describe con sutileza a un mundo sin salida, no toma posición, no juzga los actos criminales de su personaje: lo desnuda, lo expone con sus debilidades, con sus frecuentes borracheras, con su aspecto andrajoso, con su pasado de chico de mirada triste, con su actualidad de criminal sangriento.

EL CHACHAL DE NAHUELTORO plantea otros interrogantes sin necesidad de apurar respuestas inmediatas. ¿Cuál es el lugar que ocupa la justicia en esta historia? ¿Merece una muerte inmediata semejante criminal? ¿Merecería una redención final, un salvación de último momento, un llamado telefónico presidencial que lo evada del ajusticiamiento que implora la gente que repudia su excecrable accionar?

En esos momentos, donde la cámara de Littín descansa en la preparación del fusilamiento, en esa última media hora de EL CHACAL DE NAHUELTORO, tomándose licencia de los planos secuencia de la primera parte y registrando con primeros planos y planos detalle el preámbulo de la ejecución, la opera prima del cineasta chileno recuerda a otro gran film de la década del 90: No matarás de Kryzstof Kieslowski, uno de los diez segmentos de su apabullante Decálogo construidos para televisión. En esos instantes el combo se conforma de manera perfecta: antes fueron La terra trema y Alemania, año cero, más cerca en el tiempo, No matarás. Todas obras esenciales de la historia del cine. Como EL CHACAL DE NAHUELTORO, una gran película de la historia del cine latinoamericano y de la historia del cine chileno.

El Chacal de Nahuel Toro

11/08/2011

El 17 de Agosto comienza un nuevo Seminario en el CIC dictado por Gustavo Castagna sobre el Cine Latinoamericano

El Seminario se realizará todos los días miércoles a las 14:45 Hs. Será gratuito con inscripción previa a través de  produccion@cic.edu.ar  y abierto a todo público. Al finalizar la cursada se entregarán certificados de asistencia.

¿Qué es el cine latinoamericano?

Por Gustavo J. Castagna

Difícil responder semejante interrogante para analizar no sólo a determinadas cinematografías sino a todo un mundo (el Tercero o el Primero) con sus infinitas variables. Más aun cuando se descubre que ya se hacía cine por estos lugares desde fines del siglo XIX con una fuerte producción de documentales (en especial) y ficciones que conformaron la historia de la pantalla silente. Hitos ya sonoros como Ganga bruta (Brasil), film de 1933 de Humberto Mauro o las películas mudas del argentino José Agustín Ferreyra ya constituyen un corpus sólido que habla de las virtudes “a los empujones” de una estética determinada por las ganas de filmar contra todos los problemas. Luego vendrán los años de las grandes empresas, los reconocidos productores y la idea central que dentro de un estudio cinematográfico todo podía hacerse, con la intención de construir un imaginario social que tenía a un espectador ansioso por ver en la pantalla grande a sus estrellas de celuloide. México, Argentina y Brasil, durante más de treinta años, se transforman en un triángulo poderoso en cuanto a la producción de cine.

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11/08/2011

SEMINARIO SOBRE CINE LATINOAMERICANO: “GIGANTE” DE ADRIÁN BINIEZ (Uruguay)

LA MIRADA DISCRETA

Por Gustavo J. Castagna

El cine uruguayo pasa su mejor momento. Semejante definición refiere a que un puñado de películas de los últimos años compitió y ganó premios en festivales internacionales y que los programadores y directores artísticos pusieron el ojo en ese cine proveniente de aquel pequeño “paisito”. Desde el díptico 25 watts y Whisky de Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll, pasando por la extraordinaria Hiroshima, dirigida por el segundo, hasta las recientes Norberto apenas tarde, opera prima de Daniel Hendler y La vida útil de Federico Veiroj, ambas galardonadas en el Bafici de este año, las imágenes uruguayas, minimalistas y austeras, creíbles y auténticas, recorren el mundo del cine de estos días. Es verdad, son pocas películas, además de este puñado, pero hasta hoy son más que suficientes para confirmar que Uruguay no solo se identifica por el mate, la melancolía de Montevideo, la 18, los carnavales y las comparsas, la voz del Canario Luna, la reciente Copa América obtenida por su selección de fútbol, Jaime Ross y el Estadio Centenario.

Y GIGANTE, film inicial de Adrián Biniez, exhibido como apertura del Bafici en el 2009, es una (otra) de esas películas que hablan del (re)nacimiento de una cinematografía.

GIGANTE es una pequeña pero intensa historia de amor (también obsesión) entre un guardia de seguridad de un supermercado y una chica de limpieza, observada por él a través de las cámaras de vigilancia. Con solo dos personajes que comparten un mismo espacio pero que aún no se conocen, un hombre gigante y una mujer pequeña, y el marco del monstruoso negocio (un supermercado) casi vacío, Adrián Biniez describe una historia de voyeurs, narrada en sus ínfimos detalles, sin caer en psicologismos baratos y explicaciones redundantes. Mientras que la primera parte describe al gigante Jara, su fanatismo por el heavy metal y la adolescente relación que tiene con su sobrino, el resto de la película, concreta y concisa en sus intenciones, articula un discurso que se relaciona a la hipotética historia de amor, primero en pequeñas pantallas y a la distancia, y luego, a través de persecuciones de él a ella recorriendo la ciudad. Biniez se atreve al humor (excelentes resultados tienen las escenas de la agresión al taxista y el no casual encuentro de Jara con otro pretendiente en un bar), donde el director se atreve a mostrar –sin necesidad de enfatizar el conflicto- algunas vidas solitarias en un paisaje tan particular como el de la gris y seductora Montevideo. En ese afán de no trascendencia están las virtudes de GIGANTE y también su búsqueda poética, aferrada a la solidez del guión, un protagonista contundente (Horacio Camandule), la prolijidad de sus encuadres y sus justificados silencios. Como sintetiza el plano final en la playa, donde el gigante desocupado dejará por un rato su adolescencia tardía por esa mujer a la que espió durante largos minutos, y que hasta el momento, solo representaba poco más que una imagen borrosa visualizada por una cámara de seguridad.

¿Será feliz el gigante Jara? Lo importante es que, pese a que no se lo ve detenidamente en el plano final, se presume que estará más que satisfecho por sus nobles intenciones.

Gigante en el CIC - Seminario de Cine Latinoamericano

1/07/2011

Se presentó “Mundo Fabril” de Román Podolsky en el Teatro del CIC

En Mundo Fabril no representamos una fábrica en el sentido realista del término.

Mundo Fabril está hecho de los intentos de que las cosas funcionen.

De la voluntad de darle un sentido útil a las acciones.

Y de las fallas de todo eso.

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28/06/2011

SE REALIZÓ UNA NUEVA MARATÓN DE CLASES ABIERTAS DE ACTUACIÓN EN EL CIC

ACTUACION PARA TODO PUBLICO

Las Clases Abiertas de la Carrera de Actuación del C.I.C. se realizan al final de cada Cuatrimestre y se proponen dar a conocer a familiares, amigos y público en general, los diferentes estadios en los que se encuentran los alumnos de todos los años en cada una de las materias que cursan referidas al Teatro y la Actuación, ofreciendo la posibilidad de tener un acercamiento al trabajo del alumno en su camino de formación profesional.

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24/06/2011

“Las Piedras” de Román Cárdenas en el CIC

El egresado Román Cárdenas, reciente ganador como “Mejor Director” en la competencia nacional BAFICI 2011, se acercó al CIC junto a la actriz Mariana Padial, también egresada de la escuela, para charlar y compartir experiencias con los presentes sobre el rodaje de su opera prima “Las piedras”.

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21/06/2011

ENCUENTROS CON EL CINE DE CULTO – LA HABITACION VERDE DE FRANCOIS TRUFFAUT

TRUFFAUT OSCURO

Por Gustavo J. Castagna

Francois Truffaut filmó La chambre verte entre El hombre que amaba a las mujeres (1977) y El amor en fuga (1979), su última inserción en la saga de Antoine Doinel. Eran los tiempos del reconocimiento mundial, luego del Oscar por La noche americana (1973) y de la invitación de Steven Spielberg para que interpretara a Lacombe, el especialista en aterrizajes de platos voladores, en la millonaria Encuentros cercanos del tercer tipo. Sin embargo, luego de su experiencia actoral en Estados Unidos, las películas de Truffaut no funcionaron desde el punto de vista comercial: ni la vuelta de tuerca al personaje de Landrú en El hombre que amaba a las mujeres ni la síntesis estructurada como un rompecabezas que traslucían las imágenes de El amor en fuga, arrastraron a un público en masa. Extraña decisión de aquel espectador. Pero peor le iría a LA HABITACION VERDE, la película maldita del cineasta, aunque en este caso, la ausencia de público puede entenderse por la densidad y las características fúnebres de la trama.

Julien Davenne es un sujeto oscuro, triste, acongojado, melancólico, reacio a la alegría. Escribe notas necrológicas en un diario de provincia, vive en una pensión junto a una señora que lo ayuda y un chico con dificultades en el habla. Enviudó hace más de diez años y recuerda a su esposa a través de un altar con fotos y retratos de la muerta y velas que resplandecen en medio de esa habitación verde. Su andar sigiloso, penumbroso, casi mórbido, certifica que se trata de una persona que no puede escaparse del recuerdo de su mujer, pero tampoco, del altar pagano que construirá no solo en relación a su esposa sino a todas las personas que conoció y que ya no están junto a él. Pero como ocurre en varias películas de Truffaut, aparecerá una mujer, Cecilia (Nathalie Baye), acaso no tan melancólica como él, tal vez aferrada a un solo recuerdo. O no.

Conviene no contar más porque la película de Truffaut –clásica en su estructura dramática – comprueba las virtudes del director como responsable de la puesta en escena. Para ello contó con la imprescindible luz necrófila del español Néstor Almendros, que adquiere un impensado rol protagónico en la historia. Un relato que parte de la mixtura de dos cuentos de Henry James: “El altar de los muertos” y “La bestia de la jungla”. Pero además, en un transparente compromiso con aquello que filmaba, el rol del oscuro periodista lo tomó el mismo Truffaut, tal como había hecho en La noche americana (como el director de la película dentro de la película) y en El niño salvaje (encarnando al educador del pequeño protagonista). Es que LA HABITACION VERDE no sería tal sin el papel central a cargo de Truffaut: no hubiera sido ni mejor ni peor, distinta, diferente, otra película ajena a la concebida por el gran romántico del cine francés. Y de la historia del cine.

LA HABITACION VERDE, otro desafío de Truffaut reflexionando sobre las tensiones entre el cine y la literatura, es la gema oscura, perdida, más que maldita del creador. Es la melancolía sin salida, la ceremonia pagana transformada en una película que rinde culto a los muertos. A aquellos que conoció el personaje de ficción, pero también, a los que Truffaut eligió como amistades literarias y cinematográficas, desde conocerlas personalmente o, tal vez, por leerlos en su infancia y adolescencia con la pasión que caracterizaba al cineasta de Jules y Jim.

Seis años después moriría Truffaut y muchos empezamos a darnos cuenta de que sus libros y películas constituían desde hace tiempo nuestra propia habitación verde.

LA HABITACION VERDEfecha correcta web

13/06/2011

“Feizbuk” de Muscari se presentó en el Teatro del CIC

Se presentaron en Junio tres de sus obras: “Míticos” “Sex” y “Freaks”.

En Feizbuk, Muscari –autor de la idea y el texto, y director de la obra- pone en escena situaciones que se plantean cotidianamente en la red social más importante del momento, y lo hace desde una perspectiva que desnuda las carencias humanas que motivan la masividad planetaria del medio. El espectáculo se mueve entre el testimonio y la ficción, basándose en una dramaturgia originada en el seguimiento de siete personas comunes que son tomadas al azar del Facebook y se convierten en “personas singulares gracias a la metonimia del teatro”.

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13/06/2011

Encuentros con el Cine de Culto – Adiós al macho de Marco Ferreri

APOCALIPSIS SEXUAL

Por Gustavo J. Castagna

Algunas cosas deben andar mal en el cine de los últimos veinte años para que nadie – o solo unos pocos – recuerden las películas de Marco Ferreri. Más aun cuando en estas últimas décadas algunos cineastas se autorotulan como transgresores de formas y contenidos, a través escándalos verbales y escenas que provocan solo por un rato a través de una conferencia o de algunas efímeras imágenes sin sustento alguno. Sin dar demasiados nombres para no provocar ceños fruncidos, los films de Ferreri sí encajaban en esa difusa, peligrosa y democrática palabra denominada transgresión. Misoginia, alienación, extraña mezcla de realismo y cine fantástico, fábricas que ya no expelen humo, la pareja como centro del universo, humor negro molesto e incómodo, la paternidad como destino inacabado y la maternidad como propósito final. Escenas escabrosas que molestaron a los individuos políticamente correctos y a los custodios de la moral y las buenas costumbres. El Eros Genital que es reemplazado por el Eros Alimenticio en una bacanal donde el sexo es sustituido por comida de primera categoría. Y, en los últimos quince, veinte años de trayectoria el insospechado cambio de óptica: la mujer como futuro, madre, esposa, novia o hembra, desplazando al hombre histórico, vetusto, depresivo, sin respuestas, primitivo, tosco, sin nada nuevo que ofrecer al día siguiente. Pues bien, la filmografía del gran Marco es cuantiosa y se desarrolló durante cuatro décadas, desde aquellas primeras exploraciones en la comedia esperpéntica española de los 50 (EL PISITO; EL COCHECITO), su amistad y trabajo con el extraordinario guionista Rafael Azcona, los films de los 60 donde arrecia la misoginia (LA MUJER MONO; LA REINA Y SU ZANGANO; EL HOMBRE DE LOS CINCO GLOBOS), la óptica kakfiana llevada al extremo (LA AUDIENCIA); el descontrol de una generación que emprende el suicidio colectivo en medio de la mierda y las flatulencias (LA GRAN COMILONA) y el cambio de mirada sobre el mundo, que empieza a establecerse cuando Marco conoce a las militantes feministas Piera Degli Sposti y Dacia Maraini, allá por los 80, con quienes haría EL FUTURO ES MUJER y LA HISTORIA DE PIERA. Hubo antes y habrá después más películas hasta mitad de los 90 cuando presentaría su último opus, NITRATO DE ARGENTO, cálido homenaje al cine y a una forma de ver cine.

ADIOS AL MACH0 (1978) junto a la anterior LA ULTIMA MUJER (1976) conforman un díptico concluyente en el cine de Ferreri. Mujeres posesas y machos en decadencia, un King Kong muerto a orillas del mar (en Nueva York!) y un monito que servirá como último rescate de una forma de vivir que se cae a pedazos. Allí están, sobreviviendo, el primitivo Lafayette (Gerard Depardieu), el latin lover jubilado que interpreta Marcello Mastroianni y las instalaciones de la Roma Antigua que protege el atolondrado actor James Coco. Todo ello en una Nueva York plomiza, gris, sin gente por las calles, con la solo presencia de los rascacielos que reemplazan a aquellas fábricas sin trabajadores y sin humo de las chimeneas de otras películas. ¿Cine realista? Difícil definirlo de esa manera: ADIOS AL MACH0, en todo caso, es una película naturalista del género “fantástico”, divertida y patética, oscura y melancólica, provista de esas escenas que siempre incomodaban en la películas del gran Marco. Pero justificadas plenamente, jamás puestas ahí de manera gratuita y arbitraria.

En esos años 70 ya Ferreri decía en voz alta que “Il futuro e donna”  ¿Tenía razón?

ADIOS AL MACHO fecha correcta web

3/06/2011

Encuentros con el Cine de Culto – ARREBATO DE IVAN ZULUETA

¿PORQUÉ HAY QUE VER ARREBATO DE IVAN ZULUETA?

Por Gustavo J. Castagna

1)   Porque se trata del único largometraje (realizó algunos cortos de culto antes y después) de un director maldito, Iván Zulueta, reverenciado en su momento por la movida española de los 70 y que volvió a ser recordado a propósito de su muerte, el anteúltimo día del año 2009.

2)   Porque ARREBATO es mucho o nada, según la óptica de cada espectador. Film sobre el cine dentro del cine. Relato sobre el terror y el miedo al filmar una película. O la locura de alguien que envía cintas de audio a otro personaje, que puede ser el demonio, o no. O una mezcla de terror, cine dentro del cine, film bizarro, homenaje a las películas clase B, síntesis de la década del 70 en España, muerto Franco y en pleno “éxtasis” de la juventud de ese momento. O, acaso, como dijo Jaime Chávarri, director de El desencanto (obra maestra del documental) y compañero de Zulueta en escuelas de cine, “una cinta que tiene mucho problemas técnicos pero que me sigue pareciendo lo más original que dio el cine español”

3)   Porque Zulueta ya es leyenda, a más de 30 años de ARREBATO. Entonces, que se imprima, joder.

4)   Porque es una buena oportunidad de ver a Eusebio Poncela (como José), antes de Almodóvar, del Pepe Carvalho de Aristarain y del bisexual amigo de Luppi en Martín (Hache) del mismo vasco cabeza dura. Y también a una joven Cecilia Roth (como Ana Turner, cita cinéfila explícita), exiliada en España junto a su familia y antes de ser chica Almodóvar en Laberinto de pasiones. Es decir, Cecilia Roth hace 32 años y en pleno cachondeo español.

5)   Porque la película se filmó durante algunos fines de semana y porque dicen que Zulueta no durmió durante varios días trabajando en el montaje definitivo. Lo interesante es que, más allá de los excesos, la película salió bien. Y al toque se transformó en una cita obligatoria de carácter generacional.

6)   Porque se trata de una manera de hacer cine que se perdió con el paso del tiempo. Es decir, dejar la vida, o parte de ella, con tal de hacer de una película.

7)   Porque Bigas Luna, Almodóvar, Alex de la Iglesia, Santiago Segura y tantos jóvenes y futuros personajes que se dedicarían al cine, tienen a ARREBATO como la película que marcó y decidió que ellos se dedicaran a colocarse detrás o delante de la cámara.

8)   Porque Wil More, otra personalidad de culto de esos años (en la película interpreta a Pedro) dijo en un documental sobre Zulueta: “las primeras películas de Almodóvar no hubieran existido sin la película de Iván”

9)   Porque todos sobrevivieron al paso del tiempo, los años y los excesos y permanecen activos hasta hoy. Mejor o peor, pero están, salvo Iván. Sobre él hay dos documentales de los años 90. Uno de ellos, IVAN Z, deja ver al cineasta con más de 60 años, hablando de ARREBATO, recorriendo su casa, su pasión por las historietas y los films de Hollywood y viviendo (y soportando) la tutela de su madre, con quien convivía. El otro, ARREBATOS, es un documental que cuenta cómo se hizo la película, con los protagonistas más cerca en el tiempo recordando aquello, especialmente Roth y Poncela. Y también los técnicos; uno de ellos, al respecto, comenta: “no la entendí, ni cuando la hicimos ni al poco tiempo, años después, sí, logré comprenderla”

10)   Porque ARREBATO, un rabioso y harto merecido film de culto, es la zona oscura de la movida española de aquellos tiempos: mientras Almodóvar experimentaba, en todo sentido, con Pepi, Luci, Bom y las otras chicas, Zulueta escarbaba en el inconsciente de una generación de jóvenes dentro un país que recién se despertaba.

11)    Porque cuando veas Arrebato y llegues al extraordinario final, verás qué riesgos implicará ser director de cine. O decidirás que fue mejor dedicarte a otra cosa.

12)   Porque hay que verla. Sí o sí.

ARREBATO web pequeña

30/05/2011

Sebastián Borensztein en el CIC

El Guionista, director y productor visitó el CIC para hablar con los alumnos acerca de su última película estrenada recientemente “Un Cuento Chino” protagonizada por Ricardo Darín. Sebastián Borensztein realizó numerosos programas de televisión desde 1988 hasta 2002, entre ellos los últimos seis ciclos de Tato Bores (PK), incluyendo el homenaje post mortem La Argentina de Tato, las miniseries El Garante y La Condena de Gabriel Doyle, y la serie Tiempo Final, que produce y emite la cadena Fox en diferentes países. Ganó varias veces el Martín Fierro como mejor guionista y mejor director, tanto por Tiempo Final, como por los ciclos de Tato Bores y por El Garante. También recibió el Premio Argentores en dos oportunidades, tres Broadcasting, un FundTV (PK), el Premio Ondas (España) y el InPut Montreal (Canadá). Desde 2002 se dedica casi exclusivamente al cine y lleva realizado tres films: La suerte está echada (2005), la cual obtuvo numerosos reconocimientos como guionista y director en varios festivales internacionales, Sin pasado (2008) y Un cuento chino (2011).

Un cuento chino es la historia de Roberto, un hombre marcado por un duro revés que detuvo su vida hace más de dos décadas y desde entonces vive solitario, atrincherado en su mundo.Hasta que un dia un extraño evento del destino logra despertarlo y traerlo de regreso. “Un cuento chino”: la historia de un argentino y un chino unidos por una vaca que cae del cielo.

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30/05/2011

Encuentros con el Cine de Culto – Mystery Train de Jim Jarmusch

¿EL REY ESTA VIVO?

Por Gustavo J. Castagna

Hace algunso años el huracán JJ arrasó con premios en festivales indie a través de películas cool que deleitaron a un espectador necesitado de innovaciones dentro de un cine periférico al industrial, al mainstream norteamericano vía Hollywood. Ese tsunami de originalidad y talento tuvo su época de gloria durante diez años, los que mediaron entre PERMANENT VACATION, opera prima de JJ y los tres episodios que representan a MYSTERY TRAIN. En el medio de ambas, STRANGERS THAN PARAIDSE (Extraños en el  paraíso) y DOWN BY LAW (Bajo el peso de la ley), ese díptico que consagró a Jarmusch, esas dos historias de humor minimalista en blanco y negro, esos extensos fundidos en negro que tipificaron un estilo, aquellos actores, técnicos y músicos amigos que conformaron el clan de Jim, el grupo cool al que todos envidiaban en su momento, en esos años 80 donde JJ era el rey del cine independiente, de una forma de hacer y producir cine que parecía haberse perdido desde los tiempos gloriosos del maestro John Cassavetes.

MYSTERY TRAIN abandona el blanco y negro y elige el color, pero el color no es invasivo ni chillón, sino leve, gris, minimalista en la elección de la paleta cromática. Es que los tres capítulos del film suceden en Memphis en la tierra de Elvis Presley, el Rey muerto que reaparecerá como fantasma en presente, aunque el territorio a explorar por Jarmusch siempre tendrá al gran monarca en fotos, música, conversaciones, transmutaciones. Las tres historias son distintas pero tienen sus puntos en común. En la primera, una joven pareja de japoneses intenta escarbar en las raíces de esa ciudad donde nació el Rey, razón por la que visitarán Sun Records y recorrerán las calles a la búsqueda del mito. En la siguiente, una mujer italiana despide los restos de su pareja y, por vía del azar, conoce a una chica abandonada por su novio. Y juntas pernoctarán en el hotel – el mismo lugar donde estuvieron los protagonistas del primer capítulo- que regentean dos negros en actitud zen frente al mundo. Y el Rey dirá presente, en actitud fantasmal.

Finalmente, la tercera historia muestra la violencia visceral de esa ciudad que ya no es aquella adonde el Rey grabara sus primeras canciones. El esquicio lo protagonizan tres hombres: uno abandonado por su novia, el otro sin empleo, un tercero que intentará mediar entre los dos.

Pero si se trata de un film de Jarmusch el sedentarismo queda de lado. Habrá trenes, autos, movimiento permanente, gente caminando mientras la cámara acompaña a través de travellings laterales, conversaciones supuestamente banales, tiempos muertos, silencios interrumpidos por palabras disonantes, expresados en voz baja, de manera tenue, susurrante. O acaso un disparo pueda actuar catalizador de otras historias, aquellas que vendrán más adelante en la filmografía del director, aferradas a otros viajes, tal vez menos originales que los de su primera y original trayectoria inicial como cineasta. Cool, claro.

El seleccionado de MYSTERY TRAIN es imbatible y representa a la familia Jarmusch de entonces. El fotógrafo Robby Müller, el músico John Lurie (actor en STRANGER THAN PARADISE y DOWN BY LAW), Tom Waits desde la voz en off como presentador de los temas de Elvis a través del éter. En la segunda historia, la viuda es Nicoletta Braschi, esposa del clown Roberto Benigni, que ya había trabajado con Jarmusch y que reaparecería en UNA NOCHE EN LA TIERRA, siguiente film del director luego de MYSTERY TRAIN. Y en el tercer segmento, Steve Buscemi es uno de los tres personajes que huyen de todo y que terminarán pernoctando en el mismo hotel donde transcurrían las dos historias anteriores. Sin embargo, otro de los papeles centrales lo corporiza, nada más y nada menos, que Joe Strummer encarnando a Elvis. Sí, Jarmusch transformó en actor al líder de The Clash, lamentablemente fallecido hace algunos años. Por si fuera poco, el veterano encargado del hotel es el blusero Screamin´Jay Hawkins. Y hay otros cameos de músicos y gente muy cool.

Pero el personaje central, esté o no en cuadro, es otro: aquel que cantaba e incendiaba la ropa íntima de las mujeres en los años 50 y 60. The King is Alive!

MISTERY TRAIN corregido para wb

14/05/2011

ENCUENTROS CON EL CINE DE CULTO – Honky Tonk Man de Clint Eastwood

UN CLASICO MALDITO

Por Gustavo J. Castagna

Honky Tonk Man no se estrenó en Argentina y en Estados Unidos fue un fracaso. Es la novena película dirigida por Clint Eastwood, filmada hace casi treinta años y todavía lejos del momento en que el cineasta y actor levantara su único Oscar por Los imperdonables (1992). La triste historia del músico Red Stovall (el mismo Clint, claro) se concibió entre Firefox (1981), un exceso de patoterismo patriótico reaganiano e Impacto fulminante (1983), la única película en la que Eastwood se colocó detrás de las cámaras para autofilmar su personaje célebre, el incorruptible y violento policía Harry Callahan, Dirty Harry o Harry, El sucio para los fanáticos.

Pues bien, cabría preguntarse por qué una película tan personal, clásica en su tratamiento narrativo, muy bien actuada y con una sutil reconstrucción de los años de la Depresión Económica fue pasada por alto. Más de una vez se afirmó Eastwood cineasta –y estoy en total acuerdo- es el último representante de una tradición conceptual clásica, el heredero afortunado, el cineasta crepuscular de un sistema narrativo que representó al Hollywood de tres décadas. Y Honky Tonk Man, en este punto, parece un testamento cinematográfico de aquella manera de hacer y construir películas. Más aun, el borracho y tuberculoso Stovall sabe que tiene poco tiempo de vida pero su obsesión por grabar unos temas en el mítico festival o, por lo menos, concurrir a la ciudad-triunfo de Nashville, la catedral de la música country, vale más que un montón de toses que presagian los vómitos de sangre. Pero Eastwood director no da lugar a una película lacrimógena pero sí emotiva, no le deja espacio al golpe bajo pero sí al llanto sincero a través de la relación entre ese destartalado tío y su sobrino, que encarna Kyle Eastwood, el hijo de Clint que hoy tiene más de cuarenta años y que se dedica a la música. Como aquel maduro y hoy viejo Eastwood, que ya tiene 81 y sigue filmando con la energía de un joven que encontró en el cine su lugar para transmitir un pensamiento, una filosofía, una visión del mundo personal.

Esa mirada de Eastwood sobre un mundo determinado ausculta los años de la declinación económica de Estados Unidos, mostrando un país que solo sobrevive el día a día y que aun no había recibido las directivas del presidente Roosevelt que abogaría por la resurrección y reconstrucción económica. Por eso, Stovall decide emprender un viaje, que será el último de su vida, explorando las carreteras de tierra a la búsqueda de un sueño que el personaje ya creía perdido. O que, es ese país y en ese momento, el que ya veía que los sueños habían pasado a mejor vida.  Honky Tonk Man, en ese sentido, es la (a)puesta al abismo de un director construyendo un personaje de ficción, pero también, diseccionando a un contexto que ya no creía en los milagros económicos que provenían de Wall Street. De allí que la película no expresa tristeza, sino melancolía, no refleja el triunfo de un macroeconomía de un país, sino la pequeña victoria ética de un individuo por no traicionar sus ideales.

Clint Eastwood ya superó las 30 películas como director y desde hace tiempo viene dejando su testamento como cineasta. Una filmografía con picos altísimos, buenos films, títulos menores y algunos olvidables. En medio de esa obra tardíamente admirada por muchos, se erige Honky Tonk Man como el gran fracaso de la vida del director, actor, compositor y músico. Si no me creen esto último, escuchen la voz de Clint Eastwood con el hermoso tema central de la película. Y va la letra como bonus track de esta nota:

And I’ve never felt me feel quite so bad,

And I know we both feel that we have been had,

Well I guess they were just not that strong.

So I lost my woman and you lost your man,

And who knows who’s right or who’s wrong,

But I’ve got my guitar and I’ve got a plan,

Throw your arms ’round this honky tonk man!

Throw your arms ’round this honky tonk man,

And we’ll get through this night the best way we can!

It’s the best ol’ pain killer since hurtin’ began,

Throw your arms ’round this honky tonk man!

I miss that woman, you miss him too,

There’s not a hell of a lot we can do,

But cling to each other ’till the hurtin’ is through,

But the hurt can only last just so long.

You’ll be my woman, I’ll be your man,

Even if just for a while,

I’ve still got my guitar and I’ve got a plan,

Throw your arms ’round this honky tonk man!

Throw your arms ’round this honky tonk man,

And we’ll get through this night the best way we can!

It’s the best ol’ pain killer since hurtin’ began,

Throw your arms ’round this honky tonk man!

Throw your arms ’round this honky tonk man!

HONKY Tonk man


				
7/05/2011

ENCUENTROS CON EL CINE DE CULTO – Pepi, Luci y Bom y otras chicas del montón DE PEDRO ALMODOVAR

PEDRO CACHONDO

Por Gustavo J. Castagna

En unos pocos días, Pedro Almodóvar presenta en el festival de Cannes La piel que habito, su última película, dentro de la exigente muestra competitiva. Treinta años atrás, el ex empleado de Telefónica presentaba su primer largo, PEPI, LUCI, BOM Y OTRA CHICAS DEL MONTON, en otra España, en otro mundo y en un contexto de alegría y descontrol que se sacudía por las calles de las grandes ciudades con las canciones de Alaska y los Pegamoides y Mc Namara, el consumo de drogas duras y blandas, el definitivo certificado de defunción para los prejuicios sociales y sexuales que habían empezado a agonizar desde la muerte del (supuestamente) eterno Generalísimo Francisco Franco. Tres décadas es demasiado tiempo y desde hace bastante Pedro dejó de ser Pedrito, Carmen Maura tiene más de sesenta años y hasta Alaska anduvo paseando su look de leyenda de reviente en la Buenos Aires menemista de los 90. ¿Recordará Almodóvar alguna anécdota del rodaje de su opera prima al momento de pasar por la alfombra roja y posar para los paparazzis en Cannes? Probablemente sí, ni tampoco está mal mirar un rato hacia atrás recordando aquellos años de regocijo y libertades sexuales autorizadas y disfrutadas por ese contexto favorable, festivo y creativo, ese puñado de años que recorrió la llamada “movida española” luego de casi cuatro décadas de censuras, silencios, exilios y prohibiciones. La vida siguió y hoy todo es diferente, pero es indudable que PEPI, LUCI, BOM Y OTRAS CHICAS DEL MONTON es una de las películas de culto que marcó a toda una generación de españoles.

Hay tres chicas principales, tres personajes claramente delimitados por el (des)articulado guión. Primero aparece Pepi (Carmen Maura), luego Luci (Eva Siva) y más tarde Bom (Olvido Gara, cuyo nombre artístico es Alaska), tres chicas con sus problemas y sus mambos, sus groserías y sus extroversiones, sus ganas de experimentar y que el resto también lo haga: en el sexo, en la vida, en el trabajo, en la calle, en la intimidad, donde sea. Almodóvar aparece interpretando a un anunciador de una fiesta, en medio de una competencia por el tamaño del miembro viril de los invitados al sarao; aquella joven Cecilia Roth (exiliada en España con su familia) personifica a una simpática chica de la publicidad televisiva “Bragas Ponte”; el mismísimo Fabio Mc Namara hace de Roxy en un par de escenas; la estupenda actriz Julieta Serrano encarna a Escarlata O Hara (aludiendo a la princesa de Star Wars). Y hasta se presentan una mujer barbuda y otros especímenes desquiciados que solo quieren divertirse y pasarla bien.

Irreverente, soez, mal hablada, grosera, graciosa, estúpida, recanchonda. Cualquier apelativo encaja en la hora y media de PEPI, LUCI, BOM Y OTRAS CHICAS DEL MONTON. Más que una gran película, se trata de una fiesta pagana, una reunión de amigos que declara su manifiesto sin red sobre aquella España que empezaba a respirar con libertad.

Más adelante vendrá una extensa filmografía, el reconocimiento mundial que incluye un Oscar, la España del Primer Mundo, el PSOE de Felipillo, el conservador Aznar, “los parados” que no puede resolver la gestión de Zapatero.

Treinta años pasaron entre Pepi y la edición de Cannes de estos días. Uf, qué lejos quedaron aquellos hitazos, como Terror en el supermercado y Bailando, ambos de Alaska y los Pegamoides. Bueno, ya está: disfruten con las guarradas de Pepi, Luci, Bom, las primeras chicas del manchego Pedrito Almodóvar.

pepe luci bom web pequeño

5/05/2011

Proyección de CITIZEN KANE 70 º Aniversario

El pasado miércoles 4 de Mayo a las 14:15hs, se celebraron en el CIC, los 70 años del estreno de la película CITIZEN KANE (EL CIUDADANO, de Orson Welles), considerada por la mayor parte de la crítica como la película más importante de la Historia del Cine.

Previo a la proyección, un panel de profesionales integrado por los críticos de Cine y docentes de la institución, Gustavo Castagna y Diego Trerotola, ofrecieron una conferencia sobre la historia y significación de la película.

De está manera el CIC se sumó a las distintas entidades culturales que en Argentina y otros países del mundo proyectaron la película a manera de homenaje.

Cuba: Mediateca San Antonio de los Baños / Uruguay: Cinemateca Uruguaya - Archivo nacional de la imagen del SODRE  -  Cine Universitario del Uruguay  /Argentina: Centro de Investigación Cinematográfica / Cineclub La Rosa / Centro Cultural Ricardo Rojas.

Ver Reel Evento kane en el CIC

 

CITIZEN KANE cartel pequeño para web

CIC – Centro de Investigación Cinematográfica.

B. Matienzo 2571 – BS.AS

4/05/2011

Nuevas pasantías para alumnos y egresados del CIC

Se necesitan técnicos para rodaje (horario por la mañana y tarde) y pasantes para desgrabación de material (amplitud horaria) para importante productora nacional. Deja tu  CV en produccion@cic.edu.ar

Logo BLANCO (web)

27/04/2011

“Sun Palace” en el Teatro del CIC

La obra de Teatro “Sun Palace” realizada por alumnos durante el año 2010 en el marco de la materia de Actuación y Puesta en Escena, regresó al CIC el viernes 6 de mayo con dos nuevas funciones (20:10 hs. y 21:30 hs) Luego realizaron una charla con el público.

sun palace


Tesis del año 2010 de los egresados de la carrera de Actuación.

24/04/2011

ENCUENTROS CON EL CINE DE CULTO – ERASERHEAD de David Lynch

BIENVENIDOS A LA GALAXIA LYNCHIANA

por Gustavo J. Castagna.

Como ocurre con cierta asiduidad en la historia del cine la opera prima de un cineasta anuncia un mundo, un universo que luego se expandirá dentro de una trayectoria determinada. Más aun, los cortos iniciales de David Lynch – The Alphabeth, The Grandmother- ya se manifestaban como los borradores de un pintor en imágenes, influenciado por Edward Hooper y Francis Bacon, que le rendía culto a la animación, y que además, exploraba el subsconciente tomando ejes de la escuela surrealista en plena combustión con el dadaísmo y el cubismo. Sintetizando, ya en los cortos iniciales de Lynch, Freud se iba de paseo, y la pasaba bastante bien, con la tristeza y melancolía de Bacon.

Cabría plantearse si los primeros trabajos del director, y sumado su opus inicial ERASERHEAD (Cabeza borradora), pueden calificarse convencionalmente como películas. En todo caso, los interrogantes podrían ser otros: ¿cómo hubiera sido la repercusión de Eraserhead en los años 20 en plena explosión surrealista en París? ¿Qué hubiera dicho André Breton al respecto? ¿Cuáles hubieran sido los lugares de exhibición de semejante obra? ¿Un cineclub parisino donde los surrealistas esperaban su obra maestra en imágenes? ¿Una galería de arte donde ERASERHEAD se presentaría con obras del Salvador Dalí de los inicios junto a un texto de Paul Elouard y una declaración de principios de Breton sobre aquella belle epóque de burgueses y nobles?

Pues bien, estamos hablando de supuestos imposibles de comprobar, salvo en nuestra más exigente imaginación. Un aspecto queda claro: ERASERHEAD es una coctelera visual y sonora (los textos son mínimos) donde conviven ideas procedentes de las vanguardias de hace casi un siglo junto a la mirada personal de un director en relación a un mundo sin salida, asfixiante, pegajoso, mohoso, onírico, incómodo de ver. En ese mundo de fábricas que expelen humo subyace un personaje-ícono: el azorado Henry Spencer (Jack Nance) con su pelambre post futurista que, de acuerdo a lo que se observa en imágenes, tiene una familia dis-funcional (una esposa que llora, unos suegros de temer) y un hijo por venir, que no será otra cosa que una horrible criatura de formas indescifrables. En realidad se trata de eso: es solo una cosa que llora a la hay que darle algo de comer. Pero seguirá llorando y quejándose.

Estimados, estamos ante un film de David Lynch, su primer largo. Y en su desarrollo las interpretaciones son válidas y tienen asidero. Pero si se trata de Lynch, cualquier afirmación contundente trastabilla a los pocos minutos, más aun, si él mismo se encargaría de la producción, el montaje, la música, la dirección artística de la hora y media que dura su propuesta inicial. Cinco años llevó el proyecto de ERASERHEAD, que no costó demasiado y que a los pocos días de exhibición se transformó en un film de culto. Y vendría la bendición del cine under de aquellos años, de los elogios de gente tan contrastante como George Lucas, Mel Brooks y John Waters. Todos se preguntaban de donde había salido semejante personaje de detrás de las cámaras que les había provocado más que una inquietud con la historia o no-historia de Henry Spencer. Tal vez, por ese entonces, pocos preveían que David Lynch sería uno de los nombres esenciales del cine de las últimas tres décadas.

Y todo gracias a Henry Spencer, el hijo-feto y ese sonido que tantas incomodidades provoca hasta en el espectador menos receptivo de semejantes atmósferas.

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16/04/2011

SEMINARIO SOBRE CINE DE CULTO – IRMA VEP de Olivier Assayas

EL CINE Y SUS FANTASMAS

Por Gustavo J. Castagna

Varios temas y subtemas, tramas principales y secundarias, intertextos, homenajes, referencias, citas e invocaciones al cine conviven en la hora y media de IRMA VEP, acaso uno de los títulos esenciales del cine europeo de los 90, mirando hacia la cinefilia de antaño, pero también, articulando un discurso que observa a las imágenes por venir. En principio, se trata de una (otra) película sobre el cine dentro del cine, concebida por un director de prestigio (Olivier Assayas) que explora la remake de un serial de culto de la época muda como Les vampires (1915) de Louis Feuillade,  a punto de ser rodada por el cineasta de ficción, el dubitativo René Vidal, interpretado por Jean-Pierre Léaud, fetichismo viviente de la nouvelle vague a través de las obras maestras de Francois Truffaut y Jean-Luc Godard. Aparecerá una actriz china, la excesivamente hermosa Maggie Cheung haciendo de sí misma e intentando, desde los consejos de Vidal, meterse en la piel de Musidora, aquella diva de los años silentes. Y habrá una protagonista inesperada, la vestuarista que encarna Nathalie Richard, fumadora empedernida y mujer inquieta que se siente atraída por la figura y el traje negro de látex que lleva Maggie Cheung en el revival de Les vampires.

Pero IRMA VEP (anagrama de Vampire) no se queda en el homenaje por aquellos buenos y silenciosos tiempos. No construye, como tantos films, una elegía a la melancolía por el blanco y negro y los misterios sin audio que proponía la estética del cine mudo. IRMA VEP habla de muchas más cosas: el estado del cine en los 90 hasta estos días; las tensiones que se producen en un rodaje en el cual  un director no está conforme y seguro de sí mismo con aquello que filma; las referencias a las remakes y la necesidad de (re) construir algo que ya se hizo; las filosas ironías que Assayas explaya sobre el cine de autor y la presuntuosidad y arrogancia de algunos (¿todos?) cineastas francesas; los fantasmas que arrecian cuando se observan determinadas imágenes, y por supuesto, al momento en que la pantalla queda en blanco, muerta, inerte, sin nada o poco que transmitir.

IRMA VEP no es una película de digestión fácil. Tiene el aspecto “cool” de otros títulos de Assayas (CLEAN; DEMONLOVER; THE BURNING GATE), incluyendo un grandioso tema de Sonic Youth y una oda musical a la melancolía que se oye en los créditos finales, titulada Bonny and Clyde, en una última y transparente cita al cine. También tiene a Maggie Cheung, ya conocida por entonces como modelo y actriz en Hong Kong en muchas películas, entre otras, junto a Jackie Chan, y desde inicios de los 90 en adelante, intérprete fundamental del director Wong kar-wai (In the Mood for Love/Con ánimo de amar, por ejemplo). Por si fuera poco, plantea dilemas estéticos, conceptuales, teóricos y hasta filosóficos sobre el cine y la representación, el rol que ocupa el director en una película actual, las modas y marcas de una época, la necesidad de volver hacia atrás en el tiempo para comprender mejor al presente.

Sin embargo, pese a su supuesto hermetismo, IRMA VEP es una película extraordinaria y necesaria, que no necesita responder a casi ninguno de los interrogantes que plantea en su desarrollo. En ese punto, los últimos cinco minutos del film hacen convivir pacíficamente y con un apabullante ingenio y sutileza, el clasicismo y la modernidad, el cine mudo y el sonoro, el pasado y el presente. Todo ello pese a que, tal como se observa, la pantalla queda definitivamente en blanco, poblada por fantasmas, que no son otros que los fantasmas del espectador, es decir, los nuestros, nada más y nada menos que eso.

IRMA VEP fecha corregida web pequeño 2

6/04/2011

SE PRESENTO “UnosDos” en el Teatro del CIC

Una historia de dos amantes separados, pero no tanto

Carolina Tejeda regresó a escena y al CIC con UnosDos

Un hombre y una mujer que alguna vez fueron pareja. Quizá se siguen queriendo, pero sobrevivir ya es demasiado trabajo como para pensar en el amor, o no.

Carolina Tejeda, la actriz que hace cinco años deslumbró con su Rosalía de Harina , volvió a encarar un proyecto en el que se vuelve a hacer cargo de la dramaturgia y la interpretación, y en el que también se anima a la dirección. Pero esta vez eligió estar acompañada arriba del escenario e invitó a José Mehrez a su aventura, que terminó siendo absolutamente de los dos.

UnosDos . Dos cualesquiera. Dos personas del montón que alguna vez se enamoraron y quizá pensaron “contigo, pan y cebolla”. Pero el tiempo se encargó de aclararles que hace falta más que un poco de pan para que el proyecto del amor no desbarranque, o para que se convierta en el punto de apoyo para intentar seguir adelante. Dos cualesquiera que están decididamente separados, pero no tanto.


3/04/2011

BAFICI – PROGRAMA PARA ESTUDIANTES

El 13º BAFICI ofrecerá este año un programa de pases gratuitos para estudiantes universitarios y terciarios del país. El mismo brindará la posibilidad de acceder en forma gratuita a las funciones matutinas privadas en los cines Hoyts Abasto, exhibiendo credenciales o nota de constancia de alumno regular.

Para las funciones comerciales de todas las salas del Festival los estudiantes tendrán descuento en las entradas, las que podrán comprar a $10 (diez pesos), siempre exhibiendo alguna identificación de constancia de alumno regular.

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3/04/2011

Seminario sobre Cine de Culto – La noche del cazador

CUIDADO, LLEGO EL MAL

Por Gustavo J. Castagna

Muy de vez en cuando se da un caso como el de La noche del cazador dentro de una historia del cine que ya superó los 116 años. Ocurre que se trata de la única película que dirigió el reconocido actor Charles Laughton, referente del teatro y el cine británico durante cuatro décadas, adaptando un libro original que había tenido éxito de ventas. Sin embargo, esta gran película resultó un estrepitoso fracaso, pasando a integrar el extenso listado de films malditos que, en el caso de The Night of the Hunter, en los inmediatos años 60, comenzaría a tener reconocimiento. Temprana justicia podría decirse.

En 1955 Laughton era una celebridad actoral, igual que Robert Mitchum y las dos actrices que aparecen junto al gran intérprete: una de ellas, Shelley Winters, originada desde la escuela de Lee Strasberg, y la otra, Lilian Gish, una leyenda imbatible desde el cine mudo debido a aquellas películas que hiciera su mentor y creador, David Wark Griffith, nada más y nada menos. Pero poca gente fue a ver La noche del cazador, acaso por la historia que narra, o tal vez, por el temor a dilucidar la inteligente fusión de cuento de hadas con pesadilla originada por y desde la niñez. Quién sabe. Pocos disfrutaron en su momento los muchos elementos que conforman la puesta en escena, la fotografía en blanco y negro de tono metálico de Stanley Cortez (Los Magníficos Ambersons de Orson Welles) o la maquiavélica y seductora interpretación de Mitchum colocándose en la piel del predicador-padre sustituto-galán seductor y asesino sin contemplaciones de viudas con bastante dinero. También, la forma estupenda en que Laughton narra un relato que podría ser el de Caperucita Roja conviviendo con Hansel y Gretel, o una versión no declarada de Oliver Twist de Dickens dándose la mano con un Frankenstein sin pasar por el laboratorio o con un Hombre Lobo sin necesidad de transformación por una maldita noche de luna llena. Por qué no aducir, en este sentido, que La noche del cazador también refleja los temores infantiles corporizados a través de la aparición de alguien que rompe con un orden establecido. Es que el predicador que encarna Mitchum resulta un personaje de múltiples encarnaciones: el Hombre de la Bolsa, El Cuco, El Siniestro, el mismísimo Mal. Y son dos chicos –especialmente el varón- quienes desconfiarán de esa presencia, rehuyendo a la transparente seducción que transmite el clérigo. Su mamá, viuda reciente muere (morirá) por esos encantos.

La estructura dramática de La noche del cazador es clásica, el aspecto visual resulta apabullante y de una riqueza conceptual poco recurrente en esos años.  Sin embargo, en el prólogo del film, aparece un personaje que recién retornará a las imágenes en la última media hora: se trata de la abuela buena, protectora de los chicos, caracterizada por la mítica Lilian Gish. Ella será quien custodie, cuide y guíe a la pareja de pequeños hermanos frente al  Mal, que siempre puede retornar, y más aun con un cielo estrellado y una luna perfecta. Ella, como la Abuela de Caperucita será quien enfrente cara a cara al Lobo con uniforme de predicador.

Ella será, en todo caso, quien proteja al espectador para que el Bien triunfe sobre el Mal. Por lo menos, en La noche del cazador.

LA nOCHE DEL CAZADOR para web pequeño

21/03/2011

Seminario sobre Cine de Culto – Criatura de la Noche

UN AMOR SANGUINEO

Por Gustavo J. Castagna

Låt den rätte komma in es el título original de este film sueco de 2008. Let the Right One In fue el que recibió al momento del estreno en Estados Unidos, que por aproximación al español sería Déjame entrar. Pero cuando la película estuvo en Argentina solo un par de semanas en cartel durante diciembre de 2009 los distribuidores le colocaron el cartelito de Criatura de la noche. Para complicar más las cosas, dentro de una semana se estrena Let the In, la remake norteamericana de Let the Right One In que llevará el título, ahora sí, de Déjame entrar.

Ya está. Luego de este prólogo políglota que deseo no haya llegado a cierta confusión cercana a la demencia a quien lee este comentario, aquello que interesa es que Criatura de la noche (aun con disgusto, aprobemos este título) es una gran película de un cineasta desconocido por acá y con un par de jóvenes intérpretes con una notable química. El paisaje invernal de un Estocolmo de monoblocks de clase media es el ambiente ideal para se produzca una historia de amor entre un niño al borde de la adolescencia, acosado y maltratado por sus compañeros de colegio, y una niña, recién llegada a esa paraje nevado, quien no padece el frío, anda descalza y resulta extraña para las familias del lugar. Pero la película va más allá (aunque nunca deja de afirmarlo) de la historia de amor entre los niños de 12 años. Múltiples subtramas subyacen en Criatura de la noche: familias disfuncionales, personajes que bordean o superan una psicopatía enferma, una banda de chicos del colegio que desprecian al joven protagonista (una especie de Patito Feo dentro de los parámetros institucionales), los temores que arrecian cuando se vive la etapa de transición entre la niñez y la adolescencia, la soledad que puede vivirse en esos años dónde uno no sabe hacia dónde ir. Por ese motivo, Oskar establece amistad con la niña Eli, la necesita imperiosamente, quiere que esté cerca suyo, aunque sea para cruzar algunas palabras, en tanto él se arropa por el frío y a ella no le ocurre nada con la temperatura casi en cero. Oskar construye su mundo oscuro, vengativo, necesario ante tanto maltrato, desde la figura grácil y frágil de Eli. Obviamente, Eli existe porque la vemos en imágenes, pero también puede tratarse de una construcción imaginaria del golpeado y humillado Oskar. La imperiosa necesidad de tener a alguien cerca durante esos terribles años de la niñez, no solo para hablar con ella, sino también para hacer soltar el lado oscuro, el otro yo, el subsconciente frente a todos los males de ese mundo, de ese lugar, de cualquier lugar posible.

Y que Eli sea una niña vampiro, que necesita sangre con urgencia, hace mucho más atractiva y genialmente austera desde la puesta en escena a una película como Criatura de la noche. En efecto, estas son mordeduras que vale la pena ver.

CRIATURA DE LA NOCHE web pequeña

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