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Adrián Suar y Juan Taratuto en el CIC

A propósito del estreno de “Un novio para mi mujer”, el film argentino más exitoso del año. A sala llena, el director y el productor-actor comentaron sobre la experiencia que supuso el proyecto. El panel estuvo integrado además por Vivián Imar y Marcelo Trotta, directores del CIC.


A continuación les ofrecemos la charla completa para que puedan compartir con nosotros lo que dejó esta experiencia.



Vivian (Imar): ¿Cómo surge “Un novio para mi mujer”?

Juan (Taratuto): Nace de la manera más tradicional del cine de producción, o sea: Es un guión que le encargó una productora a Pablo Solarz, a principios del 2007. Y Pablo, que es un guionista con el que yo venía trabajando, me iba contando y me iba “chusmeando” off the records , lo que iba pasando y cómo se iba desarrollando el guión; y a mí me encantaba.


Pero lo distinto de este proyecto es que fue desarrollado por una productora, Patagonik , por dos productores Juan Vera y Adrián Suar, que además es uno de los protagonistas.

Y una vez que llegan a un guión y a una historia que los convence, me convocan para ser parte del proyecto. Yo me hice el sorprendido, cosa que era mentira, ya que Pablo me iba contando en nuestros encuentros cómo era. Y bueno leí el guión y me encantó, yo no había leído la última versión, y me atrapó desde el primer momento. Yo no tenía pensado hacer otra película, venía de hacer en febrero o marzo “¿Quién dice que es fácil?” , por lo que tenía ganas de hacer la plancha un rato y ver qué tenía ganas de hacer; pero tenía la sensación de que no podía dejar pasar esa oportunidad, más la sensación argentina de que “todo va a explotar en cualquier momento” entonces pensé que había que aprovechar el ocasión. En base a eso me decidí a hacer la película. Y fue un proceso muy interesante porque, en Junio o Julio nos convocan y estaba pautado comenzar a filmar en Octubre, en las fechas que coincidían para todo el mundo, para la productora… Yo adelanté que para mí era imposible, que necesitaba como un approach al guión, un trabajo sobre los personajes, sobre las relaciones, sobre el casting, sobre pensar la película. Yo soy bastante lento, a mí me lleva mucho tiempo eso. Que tiene que ver con leer un texto, apropiárselo, aunque al guionista no le gusta esto; hacer una segunda versión que tiene que ver con correcciones que a mí me interesaba hacer… no correcciones pero sí cambios a mi manera de ver la película. Y a mí particularmente lo que me pasa cuando el tema de una película empieza a dar vueltas por mi cabeza, que en este caso tenía que ver con una crisis matrimonial; es como si todos los elementos externos se me tamizan y sólo rescato eso. Desde una conversación en un asado, hasta en la música, en la radio del auto o un texto que leo. Es como que todo se remite a eso. Ahí me pongo a robar lo más que puedo, me pongo a copiar, a escuchar y a hacer anotaciones… Bueno, por todo esto yo necesitaba más tiempo, tuve la posibilidad entonces de trabajar seis meses hasta febrero que empezamos a filmar.


Y en todo ese proceso, bueno, cuando yo entro en el proceso había un guión, una productora y un actor; que era Adrián (Suar) . A partir de ese momento yo me hice cargo del proyecto, lo tome como un proyecto personal, sabía que, por mi manera de ver el cine, por lo que yo había hecho, por lo que quiero seguir haciendo; no me sentía cómodo haciendo una película para alguien sino apropiándome de la película… Y la sensación que yo tuve es que era un guión que… no que podría haber escrito, pero sí que a mí me hubiera gustado escribir, que es muy distinto; creo que no hubiera tenido la capacidad… pero sentía que era una historia que me representaba, que yo conocía algo de esa historia, de esos personajes, del clima que tiene la película. Si me hubiesen ofrecido un policial, lo habría tenido que dejar pasar porque no era el momento para hacerlo.


Bueno en función del guión nos pusimos a trabajar, la búsqueda del elenco, con propuestas mías… muchas veces está muy disociado o muy encontrado el productor con el director… y cuando hay un productor interesante, inteligente como es el caso de Juan Vera y Adrián Suar; es muy nutritivo. Para mí era muy interesante charlar con ellos el elenco, los cambios en el guión, les iba contando cómo iba viendo yo la película. Porque a mí me servía mucho ese “ping-pong”, es un lugar muy solitario el de la dirección de una película. Sentir que hay un compañero, codo a codo que, dependiendo de la película, puede ser un actor, puede ser un productor, un guionista; a uno lo calma porque si comenta algo escucha el rebote en el otro, que son personas en las que uno confía. Ahí el primer nombre que apareció fue el de Valeria (Bertucelli) , y a partir de ahí armamos el resto del casting.


 

Marcelo (Trotta): Bueno ante todo buenas noches, gracias a todos por venir, gracias Juan por estar acá. Bueno mi pregunta tiene que ver con las condiciones de producción. Cómo fue producir tus dos primeras películas en un rol más de Realizador Integral, en la primera además fuiste uno de los guionistas, trabajaste con un DF como Marcelo Iaccarino, que lo repetiste en tus dos películas, fue además tu camarógrafo… y en esta ocasión encontrarte con gente absolutamente distinta a las que estabas acostumbrado a hacer tus películas. ¿Cómo fueron esos procesos, en cuál te sentiste más cómodo, cuáles fueron las diferencias?

Juan: Fueron tres películas… si bien de presupuesto muy distinto, lo que uno ve en la pantalla es bastante similar digamos. Porque yo siempre pensaba que si empezaba una película lo que quería era por lo menos terminar de filmarla. Y los esquemas son bastantes parecidos, son películas de siete semanas… en las dos primeras yo también era productor o co-productor de la película, en la primera trabajaba con un guión mío, en la segunda con una adaptación bastante grande del guión… entonces siempre me voy armando las cosas para sentirme cómodo, o sea no me pongo objetivos imposibles, desde el plan de rodaje hasta elemento técnicos que pueda llegar a necesitar, digamos. Si sé que no voy a tener un camera-car saco la escena que tengo en el auto o la planteo de otra manera. Trato de no forzar la realidad, o las posibilidades. Trato de amoldarme porque siento que es más sano. Y para mí, algo que es como un diseño de producción que lo tuve en las tres películas, es la idea de pasarla bien. Yo sé que en el set, en el rodaje lo que me inspira es el buen clima. Estar yo de buen humor y que el equipo esté de buen humor. Entonces la gente que elijo para trabajar tiene que ver con su capacidad artística o técnica pero también por cómo son como personas.

Marcelo ( Trotta ) me preguntaba por el tema de Iaccarino, él es un gran fotógrafo, para mí un maestro no sólo del cine, es un amigo. Aprendí mucho de él y fue muy importante su presencia en mis dos primeras películas. Una guía, fue un tipo con mucha más experiencia que yo, que me ayudó, me acompañó, me dio la posibilidad de equivocarme… me acuerdo el primer día de rodaje de la primer película, que estábamos tirando la primer toma un domingo a la noche… y de repente es como… ¿vieron cuándo van a un lugar y tienen la sensación de que se están olvidando algo? Bueno yo tenía la sensación de que me había olvidado el género de la película. Estaba sentado al lado del monitor, y le digo –Marce, tengo una duda… ¿qué género es la película?, porque yo siento que no hay ningún género. Entonces me dice: -No, no hay ningún género y está buenísimo que transites tu propio género. Es como ir descubriendo sin ceñirse a ciertos paradigmas de cada género.


Yo soy un defensor del buen clima en los rodajes, siempre que hay gritos y hay quilombo en las filmaciones tiene que ver con la inseguridad del director; y el clima del rodaje es el humor del director, de eso no hay duda. Yo me pongo muy nervioso en los rodajes, pero tiene que ver con mis propias limitaciones, me doy cuenta que hay algo que no lo puedo resolver. Y trato de no volcarlo, de estar serio, que no se den cuenta que estoy nervioso o de mal humor. Siempre que hay un buen clima yo creo que se gana: si uno le va a pedir a alguien que lo acompañe durante siete u ocho semanas en un rodaje lo cual, mas allá de la retribución económica, implica que esa persona va a trabajar doce, trece, catorce, quince horas; es muy difícil primero no reconocer ese trabajo, y no pensar en las ganas y en el esfuerzo que le está poniendo esa persona a su laburo. Hay un pibe, un segundo asistente de arte que se quedó hasta las doce de la noche esperando que un tapicero termine un sillón que va a estar en el fondo del cuadro y que quizás ni si ve. Hay mucho amor en cada una de las personas, ustedes lo saben bien, que participan de un rodaje con los más mínimos detalles. Entonces pienso que tiene que ser un lugar muy divertido, porque la verdad que levantarse a la mañana para ir a filmar es duro, es difícil y a la cuarta semana no interesa absolutamente nada y te querés quedar durmiendo también. Al equipo técnico le pasa. Uno como director es más enfermo, yo siempre me quiero quedar filmando hasta más tarde, pero la gente tiene otra vida y necesita volver a su casa. Y me parece que para la gente ir a un rodaje sea un suplicio… no está bueno.

Marcelo: ¿Las tres películas las hiciste en 35mm? ¿La relación de material fue la misma? Imagino que en esta última tuviste mucho más material para trabajar…

Juan: La primera película fue en 16mm… con una cámara que a veces tenía foco y a veces no… (risas) . La luchamos… y se amplió el material a 35mm. Que era cómo una incertidumbre, por ahí no se veía nada, pero gracias a dios se vio algo. La segunda peli fue en 35mm. Y filmé… no recuerdo exactamente la relación, pero tenía material; cuatro o cinco a uno, tres a uno, dependiendo de la escena. El tema que tengo yo es que no repito la toma, repito la escena entera. Por lo cual la Asociación de Productores me odia terriblemente… (Risas) . El tema es que por los actores y por la musicalidad de la escena, no puedo particionarla, no tengo la capacidad de partir la escena y hacer tal o cual momento. Y la última película se hizo en digital, algo que recomiendo, con una cámara nueva la D 20, que es una cámara de Arriflex , que la fabrican ellos mismos. Tiene un resultado excelente para ampliar, una cámara nueva y la sensación de no tener límites con el material… está buenísimo.


Marcelo: ¿Trabaja con un disco rígido?

Juan: Puede trabajar con un disco rígido, pero en este caso trabajamos con tape, con cassettes… pero esa posibilidad de poder dejar la cámara prendida, de volver a hacer… porque a mí también lo que me pasa es que empieza la escena, empiezo a pasarla con lo actores y digo: -Ah, esto es un muerto, acá no pasa nada, esta escena vuela. Y después me doy cuenta que puede funcionar…

(Aplausos, llega Adrián Suar)


(Taratuto bromea) –Bueno, y eso fue con Adrián, fue muy difícil trabajar con él… (Risas)

(Continúa) … Fue muy cómodo trabajar con la cámara digital, fue muy interesante la experiencia sobretodo por el resultado. Por la posibilidad, primero, de poder grabar casi sin límite, y segundo por poder escanear todo el material en un sckratch y después poder manipularlo cuadro a cuadro. Eso la verdad que está buenísimo. Y en costo… termina costando lo mismo que una película en 35mm y sin los riesgos en 35mm, trabajando con lentes intercambiables. Vivian: Bueno, Adrián, bienvenido, gracias por estar acá.

Adrián (Suar): Gracias a Uds. por invitarme, perdón por llegar tarde… Juan (Taratuto) me pasó mal la dirección… (Risas)


Vivian: No bueno, sabíamos que estabas en el centro con muchas complicaciones de tránsito para venir, así que muchas gracias por estar acá. La siguiente pregunta, primero para Juan (Taratuto) , cómo fue tu trabajo con los actores… si hubo ensayos, cómo fue tu trabajo específico con Valeria y con Adrián…

Y para Adrián (Suar) si querés comentarnos tu experiencia específicamente como actor en la película…

Juan: Bueno, a mí los ensayos con actores me gustan mucho porque es un lugar de descubrimiento. Uno por ahí tiene una idea específica, que se van tirando en frío y uno ve que no funciona. Entonces pasarla y repasarla es como amasar y amasar hasta que algo aparece. Y la verdad que los ensayos también me sirven mucho para terminar de entender el guión y los personajes, para encontrar o entender las situaciones… y para hacer casi un primer montaje; en el sentido de ciertas cosas que están en las escenas y no están en el texto, pero a partir de ciertos gestos o miradas logran otra importancia y ameritan una reescritura. Yo soy bastante rígido con los actores en cuanto al texto, atenerse a él en rodaje. Pero para llegar a ese texto confío mucho en entregar el guión a los actores y que ellos hagan su propuesta a partir del guión. En este caso Adrián (Suar) conocía el guión desde el principio por su figura de productor del proyecto. Pero siempre trato que los actores vean ese guión, que aporten, porque la verdad que son personas muy creativas y pueden aportarle mucho a una escena y a un guión. Y a raíz de eso poder generar una reescritura, y en base a eso hacer en ensayos, y en esos ensayos aparecen cosas… En esta peli en particular toda esta relación tensa con “El cuervo” (interpretado por Gabriel Goity) se terminó de delinear en los ensayos y ganó mucho, aparecieron escenas que no estaban. Yo la verdad que lo doy mucha bola a los ensayos de las escenas. Además de los ensayos de mesa, para mí los importantes son los ensayos de escenas, en donde uno amolda el cuerpo a los personajes. Y no los considero superiores a una hora o una hora y media porque considero que es el límite de saturación… unos quince, veinte minutos de entrada en calor y después unos cuarenta y cinco minutos que funcionan muy bien, y después esa energía se empieza a diluir. Yo me hago anotaciones casi de cámara también en los ensayos… empiezo a anotar mi guión, a ver por dónde va la escena. Empiezo a descubrir cosas de montaje… me encantan los ensayos porque me hacen ver la peli desde el inicio. Vivian: Bueno Adrián, comentanos como fue tu experiencia como actor específicamente en esta película y cómo fue además el hecho de haber sido actor y productor de un mismo proyecto.

Marcelo: ¿Pedís los mejores planos?…


Adrián: Obvio… (risas). No, la experiencia fue muy positiva para mí. De un gran crecimiento personal, hace mucho que no hago una película, creo que hace ya cinco años de “El día que me amen” . A Juan (Taratuto) lo conocía ya por sus trabajos, nos habíamos visto en alguna oportunidad… pero fue muy enriquecedor. Es muy riguroso… neurótico… (risas) . No, porque dije riguroso y el nombre de la patología es otro… (risas) . Es muy importante la relación con el director y la relación con la escena… y cuando estoy en el set enseguida soy actor y tengo todas las mañas de los actores, las inseguridades… básicamente se transforma el cuerpo y empieza la pelea con el director, que es un clásico… no se presenta de otra manera… pelea lógica… “vamos por acá”, la indicación de Juan; “¿qué hago?… pruebo, no pruebo…”, por ahí pruebo y no me sale… Y la verdad que toda esa inquietud y todo ese nervio que, al menos, yo tenía, estuvo almidonado un poco con el buen trato que tiene Juan… lo bien que lleva adelante la tarea de dirigir, cómo entrarle al actor; que es todo un tema para el director: cómo abordo a un actor para intentar sacarle lo mejor, para que esté flojo y no se ponga tenso. Todo eso Juan lo hizo, por lo menos en mí caso, fantásticamente bien.

Y todo el trabajo de producción de la película fue previo; después en los dos meses de rodaje en ningún momento apareció el rol de productor, casi nunca.

Marcelo: ¿El tema de la película lo planteaste vos y llamaste luego al guionista para desarrollarlo?

Adrián: No, apareció por otro lado. Era otra idea, después Pablo (Solarz) trajo ésta idea, se terminó de armar, después se sumó Juan (Taratuto) … y se terminó de armar algo que ya tenía más avanzado Pablo Solarz, el autor.


Marcelo: ¿Y para construir el personaje acudiste a un método en especial, a tu experiencia personal?

Adrián: Generalmente uno trae lo que trae de la vida. Esos son sus elementos. Sobretodo con un tema como el de la pareja, que es un tema que a cada uno le pega de determinada manera. Uno le echa mano a esas cosas. Por lo menos en el proceso creativo hablábamos todo el tiempo de la relación de pareja y cuáles eran las cosas que nos parecían graciosas para la estructura dramática de la película. Uno arranca por la columna vertebral tratando de echarles mano a los personajes. En el cuento que íbamos a contar, teniendo personajes fuertes como el de “ la Tana ” (Valeria Bertuccelli) y el personaje que hago yo, tenés más posibilidades a partir de ahí de pensar una película.


Marcelo: No, te pregunto porque en un momento leí en una entrevista que Valeria (Bertuccelli) dijo que se inspiró en un familiar, por ejemplo…

Adrián: Sí, bueno todo el mundo… obviamente uno es lo que vio… sino es imposible, en todo orden creativo. No existe tener la mente en blanco. Uno es una suma de cosas. Cuando se aborda desde una idea, todos los que estamos acá debemos tener en algún punto una serie de imágenes ¿no? Siempre, siempre; el disparador es “tiene el color de…”, “tiene el olor a…”; ya sea de alguna película o de algún hecho que uno vio, ya sea un hecho familiar o algo de lo que uno se pueda nutrir. Y obviamente cuando le echas mano a un personaje sos una esponja, todo el tiempo estamos viendo –“Ese me lo como, ese me lo fumo, ese lo voy a hacer, ese personaje ojalá me salga igual, lo voy a sacar…” , ya sea la manera en que mira, o cómo habla o la historia que trajo. Después obviamente uno lo va acomodando. En el caso del personaje mío había algo que sobretodo tenía que ver con que ella (por “ la Tana ”), al estar tan arriba en una actitud casi masculina, obviamente con Juan hablamos que la mía iba a ser una actitud un poco más femenina. Vivian: Bueno Adrián te quería preguntar… sos productor de cine, teatro, televisión, Canal 13, actor… ¿cómo hacés, cómo organizas tu vida, con qué disfrutas más?…

Juan: … llega tarde… (risas)


Vivian: …¿qué te hace decidir por un proyecto u otro, por un área u otra?

Juan: Yo quería comentar una cosita antes: Hablábamos antes de la dualidad actor-productor. Muchas veces ligamos la figura del productor con la persona que “pone la plata”; y me parece que una de las cosas mas positivas y más interesantes del productor, una cosa es el productor ejecutivo y otra el productor financiero, es el productor como gestor de la idea que por ahí es algo que no está muy visto acá en cine. Que en Argentina se lo ve más en la figura del productor televisivo, que es el productor que arma, que llama un guionista, que llama un actor, que llama un director… es un productor creativo, es un rol más americano, pero es un poco lo que hace Adrián… desde ese lugar.

Marcelo: Sí, de hecho fuiste creativo a partir de “Poliladron” que de hecho intentaste hacerlo en 16mm… Hubo como una búsqueda de calidad que en la tele todavía no se veía.

Adrián: Sí, además en su momento la hizo Fernando Spiner, que es un gran director.

Marcelo: Pero a partir de ello hubo un cambio en la imagen televisiva…

Adrián: Sí, más cinematográfica.

Marcelo: Bueno es un poco esa mirada más integral que propusiste como productor…

Adrián: Sí… con respecto a la pregunta, se pueden hacer las cosas… y ahora con el cine, que para mí es el género mayor… si bien la tele es maravillosa y yo vengo de ahí, el cine es otro universo, otro lenguaje, otra manera de abordar, en todo sentido. Desde la manera inclusive. Yo recuerdo que discutía con Juan porque, bueno, por mi formación televisiva, a veces tenía ganas de hacer un poquito más, desbordaba por hacer un poquito más en la pantalla… de voraz, de angurriento… (Risas) . Entonces Juan me pedía menos (ríe) . También tiene que ver, más allá del chiste, con el lenguaje cinematográfico, que es otro. En la pantalla gigante un pequeño gesto… bueno, ya lo sabrán ¿no? No es lo mismo actuar para la tv que para el cine… y eso es algo que se va aprendiendo.


Marcelo: ¿Sos de intervenir en el arte, en las diferentes áreas?¿seguís la película durante el montaje?

Juan: ¿En qué sentido?

Marcelo: En el sentido de la realización integral, a veces cuando se está muy comprometido uno intenta estar hasta en la última reunión con el director de arte, o trabajar hasta lo ultimo con el montajista, que no te corte determinada escena o te quite determinado plano, que vos amas… La pregunta es qué pasa cuando se trata de una producción del nivel que tiene esta última, ¿hasta qué punto llega el director?

Juan: Yo la verdad que intento ir a todas pelotas… quiero saber hasta quién va a hacer el catering… me meto en todo, pregunto de todo… Hay cosas que me las pierdo porque no te da el día en una preproducción… pero obviamente me muestran hasta cuál va a ser el florero que va a estar sobre la mesa… después me engañan porque me ponen otro y no me doy cuenta… (risas) , pero intento creer que tengo algún control. Y en el montaje, obviamente también. En este caso el montajista, paralelamente al rodaje iba editando, iba mandando dvds con las escenas y me hacía tres, cuatro, cinco armados; yo iba corrigiendo por mail, porque no tenía tiempo de ir, le iba diciendo –“fijate en tal o cual escena, estirale en tal lugar” . Pero, después que terminó el rodaje… fueron dos o tres meses de laburo cotidiano, día a día. La sensación es que… sobretodo en este país, en el que uno no puede pensar que va a hacer un cine de género, que entre en tal o cual categoría; porque una película de acción o una comedia romántica vienen los americanos y la hacen, como género en sí, mucho mejor… uno tiene que buscar la particularidad, su propia mirada. Y eso siento que se logra estando ¿no?, como decía Tarkovski… esculpiendo, esculpiendo, esculpiendo y viendo qué aparece de eso.

Vivian: ¿Y con Iván (Wyszogrod) cómo trabajaste el tema de la música? ¿Trabajaron a partir de propuestas tuyas?