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Entrevista a Marco Grossi

Un nuevo ejemplar de las Ediciones del CIC: GUION TÉCNICO CINEMATOGRAFICO

El Centro de Investigación Cinematográfica (CIC.) a través de su Escuela de Cine y Televisión ha editado los libros “Introducción a la Producción Cinematográfica ” , ” La Dramaturgia Audiovisual “, “Elementos de Montaje Cinematográfico” y recientemente “Guión Técnico Cinematográfico


Estos textos forman parte de “Ediciones del CIC” , un proyecto editorial diseñado y dirigido por Marcelo Trotta y Vivián Imar directores del Centro de Investigación Cinematográfica y corresponden a una colección de libros escritos por destacados profesores de la institución con el fin de relacionar el campo pedagógico con la experiencia cinematográfica.


MARCO GROSSI Profesor titular de las cátedras de Dirección y Montaje en el Centro de Investigación Cinematográfica desde 1997. Se incorpora a la industria cinematográfica a principios de la década del 90 trabajando en cine publicitario. Premio Nacional del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales por su film “La media medalla” integrante de Historias Breves III. Adapta a Julio Cortázar (Continuidad de los Parques, Las Babas del Diablo) y a William Shakespeare (Sueño de una Noche de Verano, Hamlet). En el área del montaje se especializa en el campo digital, donde en foros universitarios, desarrolla e investiga la adaptación del montaje cinematográfico artesanal de moviola a las nuevas tecnologías.


Dirige programas piloto y unitarios en Televisión abierta: “Infieles” en Telefé y Canal 9. Se ha desempeñado como montajista del largometraje “Te besaré mañana” de Diego Musiak y asistente de Dirección de “Tres Deseos” film producido por CIC Cine, a estrenarse en el transcurso de este año.


¿Motivado por qué móviles o circunstancias fuiste impulsado a escribir este libro?

En 2004 di unos seminarios sobre escritura técnica en un emprendimiento que se llamaba “Cuatro tercios Cine”. Cada clase y sus consecuencias me convencieron de que el libro era posible. Creo que es útil animarse a decir “esta es una manera posible de escribir técnicamente”, y no patear la pelota afuera. Creo que la escritura técnica es tan amplia, arbitraria y personal que son demasiados los que hablan de ella pero pocos los que la ejercen con verdadero control. Quise tomar el riesgo de plantear un diseño de escritura técnica que sea lo más completo posible y no una aproximación que, por lejana, se vuelva estéril. Todos hemos aprendido de manera diferente y diversa este oficio y es mucha la gente que, en todo su derecho cree que si arma una lista de tomas ya tiene un guión técnico, que si pone un tamaño de plano al lado de una descripción de imagen, ya está hecho. Yo creo que un guión técnico es bastante más que eso y por eso he querido plantearlo. Creo que muchos profesionales no se han detenido a pensar en esto y posiblemente si no filman a menudo corren riesgo de no darse cuenta jamás. Por eso apuesto a que, al igual que mi libro anterior, el target exceda a los estudiantes de cine.


¿Cuánto tiempo te ha llevado su elaboración?

Casi cuatro años, fue escrito y corregido unas 10 veces hasta que quede conforme con el contenido del libro. Originalmente era un libro sobre “la dirección”, en general. Me entusiasmaba esa idea y no la descarto para el futuro. Pero lo que iba a ser solo un capítulo del libro empezó a crecer hasta hacerme desistir de la idea original.


En el libro haces mención a que muchos directores incluso de renombre no utilizan guión técnico pero que de todas maneras crees que podría resultarles de utilidad, me gustaría que hables un poco de esto.

Hago mención a que algunos no lo usan y aclaro varias veces que no me parece para nada mal, cada uno debe avanzar en este terreno artístico-técnico lo mejor que pueda. Yo cuento como Zanussi me dijo que la planificación no sirve para nada, pero a la vez muestro, con story boards originales, como Spielberg, Coppolla o Darabont hacen lo contrario. Quién es el dueño de la verdad.todos lo son. Hay que hacer las cosas en función del mayor rédito que cada uno pueda obtener. Mi posición es que si aquellos que no lo emplean lo hicieran en alguna medida, tendrían oportunidad de ser aún más eficaces de lo que lo son sin la herramienta. Si la objeción fuera que si planifican pierden frescura, espontaneidad y genialidad, la respuesta sería que no deberían planificar todo o tanto, quizá solo una parte, algún sector allí donde haya que pensar un poco más. Guión técnico es igual a decir “planificación”, pero no es una trampa ni una cárcel de la que no podamos salir jamás. Si en el rodaje vemos que la “cosa” pasa por otro lado nada nos impide apartarnos del guión, pero su presencia opera como control para no perder el rumbo totalmente y evitar llegar a la sala de montaje con una “genialidad” imposible de pegar. El otro riesgo de no planificar es ser demasiado “chato” todo el tiempo, resolviendo de manera siempre estereotipada.


Hacer una película es sencillamente difícil, por lo tanto yo pienso que tener la oportunidad de planificar es beneficioso, útil y enriquecedor. Pero no tengo nada en contra de los que no creen que esto sirva para algo. Cada uno que haga lo que mejor le parece.


Los contenidos del libro, como su antecesor, abarcan una completa gama de problemáticas. Hay conceptos muy afines al montaje, así como en “Elementos de Montaje Cinematográfico” los hay con respecto a la dirección. ¿Considerás que el libro de montaje es útil para un director así como el libro de guión técnico es útil para un montajista?

Los que entendemos que una de las etapas del montaje es el guión técnico no pueden desistir de entender que éste es el primer y fundamental paso en el montaje. Una de las tres características distintivas del guión técnico es que fracciona o divide al relato en las futuras tomas de montaje. Conviene repetir: EL GUION TECNICO DIVIDE EL RELATO EN TOMAS DE MONTAJE, a mi no me quedan dudas de la profunda e inevitable relación de ambas áreas que como bien observás puede desprenderse de ambos libros que el CIC me permitió publicar en su sello editor.

Yendo a tu pregunta concreta diría que yo creo decididamente que el montaje es muy útil para un director, pero no sé si mi libro de montaje es útil a alguien. Espero que si. Lo mismo te diría sobre este nuevo texto.


¿Considerás que la no-utilización del guión técnico, viene asociada no sólo a un problema de escritura , sino además a un problema de lectura ? En ese sentido se nota una presencia mayor del story-board. Creés que se debe a una cuestión de interpretación más ágil de las diferentes áreas de trabajo?

Las dos cosas, Román. Muchos no lo saben escribir, por lo tanto imaginate lo que sería para un tercero leer eso que está caóticamente escrito. En cuanto a la mayor presencia de un story board, puede servir para algunas cosas pero no para muchas otras. Si vas a hacer un travelling de acercamiento sobre una persona haces dos dibujos uno con la persona completa en el cuadro y otro solo del rostro. ahora ¿cómo te enterás de la velocidad del acercamiento con esos dos dibujos?, si escribís el guión técnico bien vas a saber, de acuerdo a la relación de tiempo de lectura, tamaño, tipo de letra etc, cuanto va a demorar, y podrás prevenir al cámara que va a viajar a velocidad en el carro, indicarle al grip la velocidad a la que debe empujar y al foquista que se ponga ratisalil en la muñeca porque va a tener que hacer un giro veloz del follow focus.

Ahora, pensemos un poco más. Si yo me presento a un concurso del INCAA, o cualquier otro, solo con un guión técnico sería un suicida, porque el jurado quizá este compuesto por un director de arte, un productor, un músico, etc y ninguna de esas personas va entrar en el código de lectura técnico y no tendría la más mínima posibilidad de que me den un premio. El guión técnico tiene un principal destinatario: UNO MISMO, a mi es al que le sirve, luego veo como trasmito lo que allí dice a los demás. Al cámara jamás se lo daría a menos que me lo pida, le doy un story board, es decir le doy lo que él genera: imágenes.


En relación a tu trayectoria, ¿recordás alguna experiencia personal o cercana en la cuál hayas estado frente a alguna de las problemáticas aquí expuestas y que pueda servir de ejemplo?

Cuando me tocó dirigir en televisión no tenía tiempo material para guionar técnicamente, era una locura, y la industria de la televisión no lo utiliza casi nunca, pero preparaba toda mi puesta básica en dibujos de planta a mano alzada en el mismo guión que me llegaba por mail el día previo a las grabaciones. Eso me permitía por ejemplo, sabiendo que íbamos a grabar sólo con dos cámaras en exteriores, dividir en partes las escenas para poder modificar decididamente las posiciones de cámara. No haber planificado de esta forma hubiera hecho que con las urgencias del unitario de televisión el resultado fuera visualmente muy pobre y quizá estático.


Algunas cosas me fueron marcando. Yo aprendí cine por tradición familiar, de ir a rodajes siendo un chico, de acompañar a mi papá al cine cuando ejercía la crítica. Es decir nadie me enseñó formalmente a escribir siquiera un guión literario. Cuando empecé a filmar en forma independiente me encontré, entonces, con un problema serio de resolver. Más adelante, la escritura literaria la pude solucionar con ayuda de mi maestro José Martínez Suárez, pero no así la escritura técnica. Cuando a fines de la década del 80 estaba empezando en cine publicitario, recuerdo haber ido como un meritorio acompañando a Buby Stagnaro a una agencia de publicidad de aquellos tiempos que se llamaba LAUTREC y asistí a la charla de los creativos que apoyados en un story board contaban la publicidad que en pocas semanas “el tano” filmaría. Eso me pareció compatible y útil con mi necesidad de organización y planificación.


A los alumnos los invito a que trabajen con una pizarra cuando guionan y que dibujen lo que escriben porque muchas veces, sobre todo al principio, recién al dibujar uno se da cuenta de que lo que escribió está buenísimo pero es sencillamente imposible de filmar con los medios con los que se cuentan, haber hecho ese simple dibujo evitó pérdida de tiempo, dinero y un papelón frente al equipo técnico.


¿Cuál es tu consejo para los futuros estudiantes que este año comienzan la carrera?

Que tengan conciencia de que la carrera es corta y es fundamental que no la hagan en “piloto automático”, quiero decir, cursando y rindiendo y aprobando los objetivos solamente. Ese es el mejor camino para, al cabo de tres años, y luego de intentar unos meses dejando curriculums en productoras, volver a laburar en la pequeña empresa familiar. Desde el minuto 1 de la carrera hay que ser conciente que son tres años a los que hay que sacarle más que la carrera misma. ¿Cómo? Practicando todo lo posible, incluso fuera de la cursada, aprovechando a los profesores que están a disposición para aprender algo más de lo que los programas exigen. En definitiva ir por el cine, más que por un titulo terciario.


Entrevistó: Román Cárdenas.

 

 

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