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"24 Hour Party People" de Michael Winterbottom - Seminario de Cine y Rock

LA GRAN MOVIDA

Por Gustavo J. Castagna

Hay películas dentro de la fusión cine y rock que celebran a los músicos. Otras al público como sostén de la música procedente desde el escenario. Y otras más donde el rock acompaña la existencia de sus personajes principales o secundarios.


En el seminario que comenzó con EL ANSIA, cada uno de estos ítems se vio reflejado: Bowie como ícono vampiro en el título de Scott; el joven protagonista de EDÉN con (viviendo) con su música que (no) lo haría famoso; Maggie Cheung, en tanto, en el melodrama que narra Olivier Assayas en CLEAN, variando su forma de acercarse a la música de acuerdo a sus inestabilidades personales.

Sin embargo, pocas son las películas en las que se celebra la figura de un productor discográfico. 24 HOUR PARTY PEOPLE, en en ese sentido, es un título único en su especie y un film extraordinario por múltiples razones.

Tony Wilson fue un genio, un personaje diferente entre sus colegas productores y empresarios, un visionario de aquellos años 70 y 80 sobre el mundo por venir, un sujeto que perdió mucho más de lo que ganó, una persona inteligente y culta que, por si fuera suficiente, amaba el rock. Wilson murió en el 2007 pero por suerte llegó a ver la excelente película de Michael Winterbottom que refleja la movida de Manchester desde los Sex Pistols hasta el surgimiento de los D-J en tierras británicas, abarcando casi veinte años de música, bandas, sonidos, alegrías, muertes, excesos y una apabullante adrenalina que marcó una época.

24 HOUR PARTY PEOPLE desde su mismo comienzo marca las pautas en relación al punto de vista: el film girará alrededor de Wilson y sus muchas pérdidas y pocas ganancias en dinero, sus descubrimientos, su relación de pareja, la ruptura, la nueva novia, sus amigos productores, su lugar de anclaje creativo y de supervivencia (la pequeña empresa Factory Records) y su pista de aterrizaje de características lúdicas (el mítico espacio The Factory, espacio festivo y creativo en donde se presentaban sus creaciones musicales).

Por allí pasaron Joy Division y su autodestructivo líder Ian Curtis, más tarde New Order, Happy Mondays, Durutti Column y tantos más.

Pero la película de Winterbottom, como se dijo, no es una película convencional sobre el rock y una época determinada. Además de su celebratoria inminencia, que corrobora aquello de los buenos tiempos que no volverán, la estructura narrativa de 24 HOUR PARTY PEOPLE presenta un sujeto narrador desde la voz en off (Wilson) pero que en más de una oportunidad se dirige a cámara rompiendo la cuarta pared con sutil ironía, una cámara que a través de su tenso movimiento recrea el frenesí de esos años y un complejo subtexto que mete el bisturí crítico en las grandes corporaciones que terminarían por sustituir a los emprendimientos solitarios como el del carismático productor británico.

En efecto, Winterbottom –director interesante, prolífico y con una obra con subas y bajas pronunciadas- describe aquellos años de diversión, riesgo, éxitos y fracasos con una ligereza tal que no debería confundirse con falta de compromiso.

Por lo tanto, allí está el personaje emblema de los primeros tiempos de The Factory, el cinéfilo Ian Curtis, que padecía ataques de epilepsia, en muchos casos en medio de un show. Y también su corta vida que terminará con un suicidio mientras miraba una película de Werner Herzog.

Más tarde, surgirán la música de New Order y el desparpajo de The Happy Mondays y sus presentaciones festivas que anuncian el territorio definitivo que ganarían los D-J.

En ese sentido, 24 HOUR PARTY PEOPLE acomoda sus piezas con sutil elegancia abarcando lo público y lo privado, lo general y lo individual, el paisaje y el contenido de ese contexto musical. Y en medio de ello, la figura de Tony Wilson (extraordinaria interpretación del actor Steve Coogan) con su narcisismo loser en los hombros, sus mil ideas, sus múltiples profesiones, su actitud pagana de creerse el gran Dios de la música, tal como se observa en los minutos finales.

Es que Wilson era un Dios Narciso, consumiendo hierba poderosa y mirándose a sí mismo como el responsable mayor de esa época irrepetible. Y vaya si tenía razón.


BONUS TRACK

La banda de sonido de 24 HOUR PARTY PEOPLE toma versiones originales y temas recreados por músicos de las últimas dos décadas. En la película puede disfrutarse de los sonidos de The Sex Pistols; The Buzzocks, The Clash, Joy Division, New Order, Moby, Durutti Column, The Happy Mondays, The Jam e Iggy Pop, entre otros.


 

 

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